Murtaza Hussain.-- En 2009 un cable diplomático del Departamento de Estado de Estados Unidos desveló por primera vez la sospecha sobre la consolidación de una alianza entre Israel y los Estados árabes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El cable citaba a Yacov Hadas, funcionario de la embajada israelí, y señalaba: “[...] los árabes del Golfo admiten el papel israelí por lo que perciben de la estrecha relación de Israel con Estados Unidos”, y añadía: “los Estados del CCG se piensan que Israel puede hacer milagros”.
Israel y los Estados del Golfo compartían ya entonces el interés por contrarrestar lo que consideraban el aumento de la influencia iraní en Oriente Próximo. Así, mientras ambas partes parecían oponerse en público –la operación militar israelí Plomo Fundido que acababa de cobrarse más de 1.400 vidas palestinas en la Franja de Gaza recibió la condena de Arabia Saudí, que la calificó en carta a Naciones Unidas como “feroz agresión”– sus dirigentes mantenían en secreto “buenas relaciones personales”, según un cable referido por Hadas. Al parecer, el funcionario israelí añadió que los árabes del Golfo “aún no están preparados para hacer público lo que dicen en privado”.
