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Díaz-Canel destaca IV Conferencia La Nación y la Emigración

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó hoy que la IV Conferencia 'La Nación y la Emigración', a celebrarse del 8 al 10 de abril en esta ciudad, tiene que marcar un hito en las relaciones entre los cubanos.

El mandatario cubano participa este jueves en el balance anual del trabajo de la política exterior cubana durante 2019 y las prioridades para este año, reunión que tiene lugar en la sede del ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

'El balance refleja el arduo trabajo en un año de alta complejidad por el recrudecimiento del bloqueo, que además, ataca furiosamente nuestro turismo y pretende denigrar logros como la seguridad ciudadana, la salud y otros', dijo Díaz-Canel, según publicó el sitio de la Presidencia de Cuba en Twitter.

En otro tuit, divulgó que en su intervención el presidente cubano subrayó que la IV Conferencia debe propiciar el acercamiento y entendimiento mutuo 'para participar juntos en la defensa de la soberanía, de la unidad y para el desarrollo del país'. El Gobierno cubano ha destacado que la realización del evento 'La Nación y la Emigración', en su cuarta edición, es expresión de su voluntad inequívoca de continuar profundizando los vínculos con sus nacionales en el exterior.

Un tuit de este jueves del canciller cubano Bruno Rodríguez recordó que 2019 fue un año complejo, retador y de importantes resultados para Cuba y su pueblo, que es el principal protagonista de la diplomacia revolucionaria cubana.

Rodríguez puntualizó que en la reunión se analiza el complejo escenario enfrentado por la política exterior cubana en 2019, año marcado por la hostilidad de Estados Unidos, el endurecimiento del bloqueo y en el que se consolidaron las relaciones con los países del mundo.

A la cita asisten también el primer ministro cubano Manuel Marrero y el viceprimer ministro Ricardo Cabrisas.

El golpe parlamentario como asalto al bien común

Leonardo Boff.─ Uno de los efectos más perversos del golpe parlamentario, destituyendo a la presidenta con razones jurídicamente cuestionadas por los juristas más conceptuados de nuestro país y también del exterior, fue imponer un proyecto económico-social de ajustes y de modificaciones legales que significan un asalto al ya desvalido bien común. El golpe fue promovido por las oligarquías adineradas y antinacionales, que usaron un parlamento que da vergüenza por su ausencia de ética y de sentido nacional, mediante el cual pretenden drenar para su provecho la mayor tajada de la riqueza nacional. Esto ha sido denunciado por nombres notables como Luiz Alberto Moniz Bandeira, Jessé Souza, y Bresser Pereira, entre otros.

Advertirnos desde dentro

Antonio Moltó Martorell*.─ La Unión de Periodistas de Cuba nació hace 53 años y hoy continúa renaciendo bajo el mismo signo: como resultado de la voluntad de nuestros periodistas de unirse en defensa de la Revolución, iluminada por el ideario martiano y fidelista, y leal al Partido Comunista de Cuba.

Tenemos el privilegio histórico de haber compartido nuestra suerte con Fidel, y de que él, nuestro más emblemático Premio Nacional de Periodismo, se haya reconocido como uno de nosotros; así como que Raúl haya sido siempre un activo colaborador de la prensa.

En estos 53 años, hemos sido depositarios del Código de ética y de los Estatutos de la organización, consecuentes con el principio fundacional de contribuir a la formación y superación de nuestros profesionales en claustros y tribunales universitarios. Y como si fuera poco, gestamos el Instituto In­ternacional de Periodismo José Martí, como un centro de estudios de posgrado que irradia destrezas y saberes también al seno del periodismo latinoamericano y caribeño.

Cuba, lo sagrado

Norelys Morales Aguilera.- Ni soy cristiana ni concurro a los templos, pero admito que hay un dios real y omnipresente: lo sagrado. Y, con lo sagrado se convive siempre: en el alma, en las venas y lo que nos rodea. Isla pequeña, isla grande. Isla a secas. Cuba. Patria.

Toda una nación, en estos días, en tantos días. En ¿qué está pasando? y ¿qué pasará?: lo pequeño y lo grande. En una casa, una calle, un barrio, la totalidad del entorno. En el devenir y en el instante detenido. ¿Dónde estoy y dónde estaré? De lo que sucede hoy, qué vendrá mañana.

Las mismas preguntas que forjaron y que forjan. La libertad esencial y compartida, la que está en peligro y vuela por lo más recóndito de las voluntades.

El Papa Benedicto XVI vino, vio, le contaron. Dijo cuánto entendió atinado. Fue escuchado. Me quedo con la caridad hacia todos los habitantes de esta tierra cuando condena lo impuesto desde fuera, esencia que derrumba la moral de quienes nos adversan.

Que “la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada”.

“Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población”.

La Iglesia católica hace lo suyo, no hay que olvidarlo, asumiéndole buenas intenciones, espacio ganado, pero la tarea supera a la Iglesia. El cambio proclamado en libérrima decisión nacional camina a contrapelo de nuestras propias incapacidades y a cada tanto se borra el límite de la hostilidad externa con lo propio humano y corregible. Paradojal tantas veces.

Nadie con más violación de sus libertades individuales que cinco de nosotros que fueron a Estados Unidos para impedir acciones terroristas o, como los que aquí han sufrido, pérdidas de seres queridos, mutilaciones por ataques, secuelas psicológicas, enfermedades, la carencia de algún medicamento.

El Papa pidió diálogo, no rendición, no renuncia a ser, que es lo que demandan quienes vociferan, los autoexcluidos. Los que pagan por pecar o pecan por cobrar, dentro y fuera, sin límite.

Al acecho y en los corrillos agresores se gestaba nadie sabe cuánto, de payasadas a terrorismo, para al final quedar desmentidos en colosales concurrencias y concordias indescriptibles.

Pero, sentí en estos días una ralentización, cierta bruma, que de pronto tuvieron Santiago de Cuba, el Santuario de El Cobre y La Habana,… en espera del Pontífice, caminando a los lugares, trasladándose a las plazas, en comunidades eclesiales o haciendo del vecino el compañero de ruta, que preludiaban la necesidad de alzar una voz juntos.

Y fue hecho, como seguiremos haciendo posibles e imposibles, en esta Cuba, la Isla pequeña, la nuestra, construida totalidad sobre ríos de sangre. La del sol moral, no la de ridículos bienes y egoísmos. Isla tan solo del alma cubana: lo sagrado, innegociable, por la vida nuestra y de nuestros hijos cada día. [Especial para Cubahora.cu]