Norelys Morales Aguilera. -- Si bien los editoriales recientes del The New York Times y otros artículos en importantes medios de Estados Unidos marcan pauta, hacia la posibilidad de una política más realista y menos agresiva con Cuba por parte de esa nación, no hay que llamarse a engaño. Son el resultado del rumbo errático e ineficaz en el supra objetivo imperial: arrodillar a la Isla. Intentan otras vías, al precio de admitir verdades que hace décadas silencian o manipulan.
Quizás hoy se pueda comprender mejor aquel mensaje encriptado de Barack Obama en noviembre de 2013: "Tenemos que ser más creativos, tenemos que ser más cuidadosos, y tenemos que seguir actualizando nuestras políticas hacia Cuba". [1]
Un dato sería, según muestran los sucesos, que es una línea que están iniciando los grupos de poder, que así funciona el sistema en Estados Unidos, dado que un Obama en retirada difícilmente haga valer sus prerrogativas presidenciales en tópicos como el levantamiento del bloqueo o un canje de prisioneros, que plantearían un mejoramiento de las relaciones.
