Jorge Fernández.- Hace algunos días el diario El Mundo publicaba un reportaje acerca de la situación que viven los exiliados cubanos que llegaron a España entre 2010 y 2011 por medio de un acuerdo entre el entonces Gobierno del Presidente Rodríguez Zapatero y el Gobierno de la isla. Según la información que se ofrece por este medio los beneficiados por el acuerdo viven circunstancias muy difíciles, que por otra parte, son las mismas que sufren millones de trabajadores parados en el mundo capitalista.
El acuerdo que suscribió el gobierno español no solo le comprometía a acoger a los llamados disidentes, sino que además lo hizo en condiciones que podríamos calificar de privilegiadas si las comparamos con las de muchos otros extranjeros que llegan a nuestras tierras en busca de trabajo o solicitando asilo político. En este caso el gobierno hizo una notable excepción y se comprometió a prestar a los 115 excarcelados cubanos y sus 647 familiares un plan de ayuda por un año y medio consistente en 700 € para el pago de alquileres de vivienda, 180 € para la manutención por persona, abono de transporte y asistencia médica. Sin embargo este plan de apoyo se ha acabado para la mayoría de las personas que se acogieron al mismo y su situación empeora día tras día.
Los presos cubanos, que se mostraban indignados por el trato recibido, han pasado en su mayoría a engordar las filas del ejército de parados que el capitalismo genera en Europa y muy especialmente en el Reino de España. Muchos de ellos se encuentran al borde de la mendicidad y su situación es desesperada. De hecho, hace unos días un miembro de este colectivo se suicidó en Las Palmas de Gran Canaria. Es imposible saber los verdaderos motivos que llevaron al suicidio a esta persona, pero es de suponer que la desesperada situación en la que se encontraba le condujo a ese final fatal.
El presidente de la autodenominada Asociación de Presos Políticos Orlando Fundora asegura en declaraciones a El Mundo que su colectivo quiere marcharse en bloque a Estados Unidos, donde confiesa, esperan encontrar trabajo y más ayudas. Por su parte, su mujer decía literalmente: "Si hubiera sabido que esto es así, me hubiese quedado en Cuba aguantando la soberbia".
Seguramente no esperaban cuando llegaron a una Europa capitalista que les acogía como a héroes, que en la próspera y civilizada “madre patria” te pueden quitar la comida, el trabajo, la vivienda y la dignidad siempre que no tengas dinero. Da igual si eres héroe o villano, el capital no paga a traidores.
Los expresos cubanos parecen pasar de la contrarrevolución cubana a la disidencia española y anuncian movilizaciones si el Gobierno Español no ofrece una solución a su situación. El pasado martes 10 de abril se concentraban en la madrileña y simbólica Puerta del Sol, y amenazan con organizar un campamento reivindicativo en los próximos días si no responden a sus demandas.
http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=1784&sec=5&aut=383
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/la-contrarrevoluci-n-cubana-en-espa-a-pide-ayuda-para-sobrevivir
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España: gobierno franquista confirma los sueldos a los gusanos llegados a Madrid
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| Esto está malo, pero seguiremos pagados |
Muchos de ellos cumplieron en enero los 18 meses de subvención que el anterior Gobierno socialista había autorizado. Según Europa Press, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, del que dependen las ayudas, ha comunicado a las ONG que sigan abonándolas independientemente de que los beneficiados hayan agotado esos 18 meses, informó el responsable de Inmigración de Cruz Roja, José Javier Sánchez.
Empleo y Seguridad Social no ha especificado por cuánto tiempo más entregará las subvenciones, ya que el fin del plazo autorizado por el anterior Ejecutivo ha coincidido con el cambio de Gobierno y los nombramientos de nuevos responsables en los respectivos ministerios. La crisis económica en España ha limitado las oportunidades de los deportados de encontrar un empleo.
De acuerdo con Europa Press, entre Cruz Roja y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) contabilizan tan solo cinco casos que han conseguido un trabajo, aunque sea temporal. La obtención de un empleo supone la salida del programa de ayuda o la reducción de la asignación recibida en caso de que el salario del trabajador no cubra sus necesidades mínimas. Según lo establecido, la ayuda que debe percibir cada familia gira en torno a los 1.390 euros al mes, si bien esta cantidad varía en función del número de miembros que la compongan o de otros factores, como la presencia de
menores o personas de edad avanzada. Para afrontar el pago del alquiler de la vivienda, las familia reciben aparte una ayuda mensual que oscila entre los 540 y los 740 euros. Como complemento, y dependiendo del número de personas que lo integren, cada grupo familiar recibe en torno a unos 850 euros para gastos de comida y otros.
Las ONG tienen previstas además ayudas para la escolarización de los niños y la compra de libros de texto y alrededor de 300 euros al año para la compra de ropa, a lo que se añade la cobertura de determinados cursos de formación como apoyo a su búsqueda de empleo.[INSURGENTE]
Comentarista de FOX dice que el bloqueo contra Cuba es un fracaso.
"Cincuenta años de fracaso". Así resumió esta semana su visión sobre el bloqueo estadounidense contra Cuba el comentarista John Stossel, uno de los de mayor audiencia en la conservadora cadena televisiva Fox. Así lo explica Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada de México.La hostilidad de Washington hacia la isla se ampara en una norma tan lejana como la Ley de Comercio con el Enemigo, de 1917, que fue parte del arsenal estadunidense en la Primera Guerra Mundial; se desarrolló como uno de los focos de tensión de la guerra fría y tiene nuevas expresiones en el mandato de Barack Obama, el undécimo presidente que prolonga la coerción contra la isla.
Stossel fue uno de los comentaristas que citaron el pasado 19 de octubre como el día en que se cumplieron 50 años del bloqueo. En realidad, en esa fecha de 1960 el presidente Dwight Eisenhower prohibió a los barcos de Estados Unidos efectuar exportaciones a Cuba.
El 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva presidencial 3447, amparada en la Ley de Asistencia Extranjera del 4 de septiembre de 1961, estableciendo como política gubernamental el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla.
"El comunismo colapsó en países con los que tuvimos relaciones comerciales porque el comunismo no funciona", señaló Stossel en su blog. "Sería mejor para los cubanos y el mundo ver el desenvolvimiento del comunismo cubano sin la intervención de Estados Unidos".
A estas alturas, un amplio sector de los medios informativos en Estados Unidos cree, por las más diversas causas, que su gobierno debe levantar las represalias contra La Habana. Hace más de dos décadas se rompió el consenso bipartidista que apoyaba el bloqueo y es creciente la oposición a esa medida en ambas cámaras del Congreso.
Aunque son un fósil de los conflictos estratégicos del siglo pasado, las sanciones contra Cuba están vigentes. Con algunas excepciones, impiden a la isla exportar e importar libremente productos y servicios hacia Estados Unidos, su mercado natural; emplear el dólar estadunidense en operaciones internacionales o tener acceso a créditos de bancos de ese país, de sus filiales y de organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo.
El impacto extraterritorial de las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996) impide el comercio de Cuba con subsidiarias de firmas estadunidenses en terceros países; prohíbe a empresas de cualquier nacionalidad exportar a Estados Unidos productos de origen cubano o que tengan algún componente de esa procedencia, o bien, vender bienes o servicios a la isla con más de 10 por ciento de componentes estadunidenses y cierra la entrada durante seis meses a buques que hayan atracado en la nación caribeña o transporten mercancías por cuenta de La Habana. Entre otras implicaciones, las medidas prohíben a bancos de terceros países abrir cuentas en dólares estadunidenses a personas jurídicas o naturales cubanas, las que, a su vez, no pueden realizar transacciones en esa moneda.
La historia ya se escribe con información abundante, por la desclasificación de documentos en Estados Unidos. La apertura significativa más reciente fue en 1991, cuando se publicó un volumen de la serie de memorias del Departamento de Estado, que comprende las relaciones con Cuba entre 1958 y 1960.
Desmenuzando esa parte de documentación disponible, Ricardo Alarcón, líder parlamentario y experto en las relaciones con Estados Unidos, explicaba que los papeles muestran que Eisenhower emprendió la defensa activa del gobierno de Fulgencio Batista. “Al acentuarse la bancarrota de aquel régimen, ocultar el respaldo que seguía entregándole pasó a ser una prioridad para la administración (…) junto al empeño por detener la victoria popular”.
Desde el primero de enero de 1959, cuando multitudes salieron a las calles cubanas, fundiendo la celebración del Año Nuevo con el triunfo de la revolución, se escalonaron las acciones hostiles de Washington. Funcionarios del régimen depuesto llegaron a Miami con fondos públicos de la isla, que Estados Unidos se negó a devolver al nuevo régimen; los cálculos de la época los cifraron en más de 400 millones de dólares.
El mismo año, el gobierno revolucionario tomó decisiones que golpearon directamente intereses estadunidenses: rebaja de la tarifa eléctrica, intervención de la empresa telefónica, una reforma agraria, límite a la repatriación de beneficios, una ley de petróleo y otra de minas.
En 1960, Cuba firmó el primer convenio comercial con la Unión Soviética y disparó la reacción que durante décadas sería el paraguas bajo el cual Estados Unidos explicaría sus represalias: la isla pasaba a ser una "amenaza comunista".
A lo largo del tiempo el discurso cambió según la época. Como condición para levantar el bloqueo, el gobierno de Washington quiso, sucesivamente, que Cuba saliera de la órbita soviética; que dejara de apoyar a las guerrillas latinoamericanas; que saliera de Angola o que cambiara su sistema político.
1960 fue un año de ascenso en la espiral del conflicto. Las petroleras estadunidenses se negaron a refinar crudo soviético y La Habana las intervino. Eisenhower suspendió la cuota azucarera para la zafra en curso. La isla nacionalizó la banca extranjera y 382 empresas privadas. Washington reaccionó con las prohibiciones a los barcos.
La contienda transcurrió entre sabotajes a objetivos económicos, de los que Cuba responsabilizó al gobierno de Estados Unidos y a los exiliados. Todavía en 1960, Washington aprobó un plan de presiones contra la isla y recomendó a sus ciudadanos abstenerse de viajar al país vecino, salvo casos de emergencia.
Con Kennedy, embargo total
John F. Kennedy avivó la hoguera. En 1961 suspendió por completo la cuota azucarera cubana y el Congreso lo autorizó a establecer un embargo total sobre el comercio con la isla. Tras el fracaso de la invasión a Playa Girón, en abril de ese año, el jefe de la Casa Blanca autorizó el Proyecto Cuba (u Operación Mangosta), un plan de ataques que incluyó sabotajes contra ese país.
El Proyecto Cuba se desarrolló durante 1962, año en que se declaró formalmente el bloqueo. Las represalias se endurecieron en 1963, cuando el Departamento del Tesoro invocó la Ley de Comercio con el Enemigo para establecer unas Regulaciones de Control de Activos Cubanos, que detallaron cómo sería el cerco.
Durante las décadas siguientes, la coerción arreció; se fueron precisando hasta los detalles y sólo en algunas épocas llegó a tener alivios parciales. En 1988, con el gobierno de Ronald Reagan, se penalizaron las violaciones al bloqueo y para ello aumentó la actividad de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
George W.H. Bush refrendó en 1992 la Ley para la Democracia en Cuba (o ley Torricelli), que prohíbe el comercio de las subsidiarias estadunidenses con la isla; prohíbe a los barcos que toquen puertos cubanos con fines comerciales, atracar en puertos estadunidenses en los siguientes 180 días y establece el "Carril II" o incremento de información e intercambio entre habitantes de ambos países.
Bill Clinton firmó en 1996 la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas (Helms-Burton), que consolida toda la política de hostilidad económica contra Cuba. Desde entonces, las opciones para eliminar el bloqueo contra la isla son una decisión del Congreso, que derogue esa norma, o acciones ejecutivas presidenciales, que dispongan y acumulen excepciones.
Los golpistas tienen puerta abierta al capital y los militares estadounidenses.
Uno de los medios golpistas, El Heraldo de Honduras, inicia nota con tono espectacular sobre el apoyo del Fondo Monetario Internacional diciendo: “Honduras sigue con las puertas abiertas en el mundo”.
El Fondo Monetario Internacional anunció otorgamiento de 150.1 millones en derechos especiales de giro (DEG) como asistencia para Honduras. Además la Unión Europea aseguró que "no dejará aislado al país" en materia comercial.
De modo que el Mundo son los ricos. Súmese a lo anterior el apoyo de la oligarquía nacional y el sustento militar que subrepticiamente va al Ejército hondureño desde el Comando Sur y otras vías, entre ellas, según medios noticiosos, desde su área militar destacada en Puerto Rico.
Si solo analizamos al FMI este cuenta con diferentes aportaciones monetarias de los países que lo integran, por lo que a la hora de tomar decisiones estas se toman en función de la cuota que cada país tiene en la entidad financiera del capital mundial. EE.UU. es el que mayor cuota tiene, de este modo ejerce su papel hegemónico. No se toma decisión alguna que contravenga sus intereses económicos y financieros.
Por otra parte, la Agencia Estadounidense para Desarrollo Internacional (Usaid) tiene programado proveer a Honduras con cerca de 47 millones de dólares en fondos para el año fiscal 2009, que finalizará el próximo 30 de septiembre.
El corolario es simple. Todo lo que los políticos de Washington hacen y dicen, como las visas y el tibio rechazo al golpe de estado en Honduras y afirmar que no reconocerán las elecciones, es un refinado cinismo. Hay urgencia para ver cómo legitiman las elecciones que planean los golpistas.
Pero, no descuidar un dato. Una inmensa mayoría de los hondureños desaprueba el gobierno de facto, la represión y la ruptura del orden constitucional. Los golpistas han recibido el beneficio para que se refuercen en el poder, pero también la resistencia se ha radicalizado y están dando al mundo real, no al Mundo de los ricos, la lección de que resistir es vencer.
Honduras Zelaya golpe resistencia
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