“En la vida hay que poder distinguir entre las tinieblas y las luces”,
Jorge Luis Borges
Vicky Pelaez.-- Habían pasado apenas seis meses después de que Hugo Chávez asumiera al poder en Venezuela el 2 de febrero de 1999 para que se iniciara una despiadada guerra mediática global orquestada por Washington y acompañada por un brutal asedio diplomático, económico y financiero.
Todo esto creaba condiciones para una cadena de conspiraciones contra los intentos de Chávez de construir una nueva República Bolivariana basada en principios de igualdad, justicia y libertad. Sin embargo, ni el golpe de Estado del 2 de abril de 2002, ni los permanentes intentos desestabilizadores internacionales en concordancia con la oligarquía nacional, ni la muerte del líder del Proyecto Bolivariano, lograron doblegar la voluntad del pueblo venezolano.
