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Pablo Milanés: me gustas cuando hablas porque estás como ausente
Lo que sí confieso es que estuve entre quienes en Santa Clara no asistimos a su concierto, hace 20 años. Metió “tronco de pataleta” contra la prensa y los promotores, pero en una ciudad como Santa Clara, en el ámbito de la cultura y otros, el boca a boca funciona bien, si hubiera sido el caso. No fuimos porque no quisimos. Creo que lo recuerda.
Pero, volvió por tierras de Marta Abreu y de Ernesto Guevara en mayo del 2013, la gente disfrutó sus canciones antológicas y hasta las autoridades lo agasajaron. Todos pasaron por alto el hecho. Pablo se declaró emocionado y punto. Cosas de Cuba.
Los medios en la Isla reseñan al artista y el contacto con el público. Ningún colega le preguntó por qué ya no canta: “No vivo en una sociedad perfecta/yo pido que no se le dé ese nombre,/si alguna cosa me hace sentir esta/es porque la hacen mujeres y hombres.” Lo lamento.
Respuesta de Edmundo García a Pablo Milanés, quien reniega de la cruz de su parroquia
Admiro la obra de Pablo Milanés desde hace años. En esta ciudad de Miami he sido un periodista que de forma sistemática ha divulgado a artistas cubanos residentes en la isla. Lo he hecho desde que vivo aquí, hace más de 11 años; por lo que he pagado un precio, y no bajo, impuesto por la ultraderecha que en esta ciudad controla los medios.
Es por eso que yo quise hacerle una entrevista a Pablo. Fui insistente, pero no más allá de lo que un periodista insiste para alcanzar su objetivo. De hecho, su primera respuesta fue “sí”. En busca de esa entrevista nos encontramos un día, hay fotos del encuentro. Fotos de nosotros dos y de esa tercera persona que por alguna razón él no identifica en su “Carta abierta a Edmundo García”, y que por respeto a su privacidad no voy a identificar yo tampoco.
Aunque ambos sabemos que se trata de un peso pesado en la vida política pública de la isla. Poco hay que me hiera de veras en la “Carta…”; salvo un par de golpes bajos. Primero, sugerir que alguien me ha enviado a Miami a dividir; acusación que solo hacen mis peores enemigos y argumento que se utiliza para intimidar a quienes piensan diferente, haciéndoles creer que pudieran ser considerados agentes enemigos no inscritos ante el gobierno de los EEUU. Segundo, el pedido de que yo mismo me haga una deportación, para ver si gano alguna credibilidad ante él; exigencia más propia de un oficial de inmigración que de un poeta.
Todos saben que aunque es difícil siempre he querido sumar, y que puedo conversar hasta con los contrincantes más radicales. Parece que Pablo no está enterado de todo lo que hago cada día para transformar la ciudad donde vivo; en su “Carta...” Pablo nos habla de su trayectoria como revolucionario en el pasado; pero esta ciudad está llena de pasados revolucionarios, incluso de comandantes como Hubert Matos, que lo fueron hasta el día en que decidieron pasarse a la contrarrevolución, o comenzar a coquetear con ella.
Mantengo que Pablo no ha sido equitativo en las entrevistas concedidas en Miami. Puedo entender que como huésped no quiera molestar al anfitrión. ¿Tal vez por eso concedió una entrevista a Radio y Televisión Martí? ¿Fue por eso que se reunió con Carlos Alberto Montaner? ¿Será por eso que agregó un párrafo introductorio a la Carta-insulto dirigida a mí, publicada en “Kaos en la Red”, donde parece que está sugiriendo para Cuba las mismas situaciones que se han vivido en Túnez, Egipto, Siria y Libia? A propósito, el cantautor Joaquín Sabina (que también se presentará en Miami) después de apoyar a Pablo ha pedido para Cuba algo semejante a las protestas de un M-15 en España. Esto demuestra además que aunque Pablo no dicte las posiciones hacia Cuba de sus amigos, sí puede influir sobre sus perspectivas.
Como dije en mi anterior artículo “Pablo Milanés reniega de la cruz de su parroquia”, en Miami se han fraguado acciones contra su país, en Miami se obstaculiza el intercambio cultural con Cuba, congresistas de Miami quieren limitar los viajes de cubanos a la isla y en Miami se han opuesto a su propio concierto. De eso Pablo no ha dicho nada; no ha habido para ellos cartas abiertas. Tampoco ha condenado el criminal bloqueo impuesto a Cuba, ni se ha pronunciado por la libertad de Los 5. De eso hasta ahora, aquí, ni una palabra.
La “Carta…” de Pablo contiene además injurias a mi persona; e injurias también a las personas que involucran sus ofensas. Cuando me llama “hijo de puta”, citando al excelente escritor, por demás franquista Camilo José Cela, o cuando insinúa que yo soy homosexual (más fácil era decirme maricón, y basta), Pablo ofende a quienes alude y no solo a mi. Pero de eso no me voy a defender.
Quisiera aclarar un punto donde pude haber sido injusto yo. Cuando dije que sin el proyecto revolucionario Pablo hubiera sido un bolerista en un bar de Bayamo o La Habana, no intenté ironizar ni disminuirlo. Portillo de la Luz se hizo un lugar en la historia de la música cubana y lo recordamos en el Pico Blanco del Saint John; José Antonio Méndez es inmortal desde el Scherezada del Focsa; al Benny lo evocamos en el Ali Bar… Pero Pablo, gracias al proyecto cultural de la revolución, llegó a ser una megaestrella de multitudes.
Creo le quedan algunos conciertos en esta gira de Estados Unidos, donde no le está yendo muy bien con la venta de entradas, a precios exuberantes. Ojalá llene los teatros, recoja aplausos y, como dije en mi artículo anterior, “otros dividendos”. Y ojalá también alguien le explique que cuando se es figura pública, se está expuesto a la crítica y no se debe responder con groserías.
Quiero hacerle una confesión personal a Pablo Milanés: yo creo que él no, pero yo, yo me muero como viví.
Edmundo García.
Presentador de “La tarde se mueve”.
Miami.
Pablo Milanés se bota pa'l solar [+ montaje gráfico]
Lázaro Fariñas.- Ante las protestas de los ultraderechistas cubano americanos de Miami por la presentación del concierto de Pablo Milanés en esta ciudad, escribí dos artículos de opinión. En uno de ellos me refería a unas declaraciones hechas por el artista cubano americano, Willy Chirino, en las que este ponía condiciones para ir a cantar a La Habana. Decía, en el mencionado artículo, que Chirino quería que le permitieran hacer un discurso político criticando al gobierno de Cuba, antes de empezar a cantar sus canciones. Pues, como se sabe, Chirino no va a La Habana, pero Milanés sí vino a Miami y antes de cantar sus canciones, hizo lo que quería Chirino hacer en La Habana: hablar mal del gobierno revolucionario. Pablo ha hablado hasta por los codos en los más grandes medios locales y hasta llegó a los micrófonos de Radio Martí, la emisora que paga el gobierno de los Estados Unidos para hacer propaganda contra Cuba, y allí le echó salsita con pimienta al gobierno que tanto defendió en el pasado. Pablo tiene derecho a criticar lo que él considere criticable de la revolución cubana y sus dirigentes. Me imagino que, también, tienen derecho otras personas a criticarlo a él por las críticas que él ha estado haciendo desde que llegó a los Estados Unidos. Nadie debe de restringir sus opiniones. Lo que pasa es que muchos pensaron que era saludable que él viniera a cantar sus bellas canciones y no que llegara con la intención de hacer declaraciones políticas que en nada contribuyen a la unión del pueblo cubano de aquí y de allá. La política es lo que nos divide, el arte es lo que nos une, por lo tanto, cuando se une la una con la otra, entonces, en vez de contribuir a la unión, se contribuye a la desunión. No puedo imaginarme que Milanés no se pueda imaginar esa realidad de nosotros los cubanos.
Al declarar que él no le dedicaría un concierto a Fidel Castro, pero que no tuviera ningún inconveniente en dedicárselo a las llamadas Damas de Blanco, está lanzándose a uno de los dos bandos, está marcando territorio. Las Damas, que empezaron sus protestas en defensa de sus familiares presos, han terminado en un grupo de señora financiadas por el gobierno de los Estados Unidos y uno que otro terrorista, residente en Miami, para que salgan a las calles a provocar incidentes con las autoridades cubanas. Todos los familiares de las llamadas Damas están libres en la calle, ya sea en Cuba, o en el exterior. Ya, el motivo de sus protestas, dejó de existir, pero como el financiamiento sigue, pues siguen las protestas callejeras. A estas señoras, Pablo no ve inconveniente en hacerles canciones, dedicarles conciertos o defenderlas en sus entrevistas. Bueno, reitero, tiene su derecho a hacerlo, pero también veo, con el mismo derecho, al periodista Edmundo García de Miami a hacerle críticas a las críticas de Pablo. Un periodista criticando a un hombre público es lo más natural del mundo occidental. Pero eso que veo como lo más natural del mundo, lo ve como una ofensa el señor Milanés. Tan ofensivo lo vio, que escribió una carta abierta en contra del periodista, en la que baja de la cima de su arte y se bota para el solar, diciéndole hasta alma mía a García. La peor ofensa que se le puede decir a un cubano es decirle hijo de puta, pues por ahí empezó el cantautor, devenido chusma, para crear la base de una andanada de insultos. Nada bien ha quedado Pablo en su carta abierta a Edmundo García, se le fue la mano del arte y le salió la grosería. Parecería posible pensar, por su reacción ante una crítica, que si hubiese tenido autoridad, en vez de insultarlo lo podría haber mandado a un calabozo después de unos cuantos palos. ¿Por qué Pablo no ha tenido la misma reacción con los periodistas de las emisoras de radio de Miami que le han dicho hasta del mal que va a morir? En su carta, Pablo critica a los periodistas cubanos de La Habana por no hacerles críticas al gobierno de la isla, sin embargo, ataca despiadadamente a un periodista cubano de Miami por hacerle críticas a él. ¿Estamos o no estamos, don Pablo?
Toda la reacción de Milanés hubiese sido comprensible, si el artículo que escribió Edmundo García hubiese sido ofensivo, si este le hubiera sacado los trapitos sucios personales que debe de tener el trovador escondidos, pero releyendo lo escrito por el periodista, no hay nada que justifique la reacción solariega del artista. Nada, que Pablo, parece, tenía ganas de botarse pa'l solar.
Carta abierta de Pablo Milanés a Edmundo García
Espero que Kaos, publicación libre y alternativa de izquierda, que previamente publicó los desatinos alocados de tal inmundicia sepa respetar mis derechos de responder revolucionariamente como ciudadano del mundo y de la Cuba que merece una mejor realidad y destino. De paso y para los que aun no se han percatado por sus intereses o analfabetismo intelectual y politico cuando no y tambien por lo miserable y despreciable que han sido y siguen siendo aupando todo lo peor de un sistema que pudiera haber sido ejemplo y faro del mundo entero, pues para esos tambien, esos miles de Cuba y del mundo que aun no entienden que payasos dictadores y criminales como los de Libia, Egipto, Siria, Tunez y algunos otros lugares tienen sus dias contados si es que ya aun no los han desalojado de sus poderes y prebendas, sus propios pueblos hastiados, pues para esos tambien es esta carta de respuesta que me permite este ejemplar de la citada fauna, Edmundo, que Inmundicia.
Edmundo:
Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.
En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:
1. Pelo ralo
2. Baja estatura y canijo
3. Cara pálida
4. Barba por parroquia
5. Manos blandas, húmedas y frías
6. Mirar huido
7. Voz atiplada
8. Pijo flácido y doméstico
9. Avaricia
Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.
Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; seleccionas a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.
Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.
Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.
A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.
Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.
También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.
Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.
Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.
Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.
En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.
Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.
Pablo Milanés
Miami, 29 de agosto de 2011
[Carta tomada de Kaos en la Red]
Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov
Iroel Sánchez.- La presencia de Pablo Milanés en Miami puede haber dado la oportunidad a algunos de alcanzar su definición mejor y a otros de intentar disimularla. Carlos Alberto Montaner -con una causa pendiente por terrorismo y un pasado al servicio de la CIA – ha dedicado varios artículos para aconsejar al intérprete y compositor cubano -y a quienes se identifiquen con él- un comportamiento similar a Mijail Gorbachov: “un sobrio apretón de manos entre los comunistas reformistas y los demócratas de la oposición”. A la vez, Montaner ha tratado -sin éxito- de desestimular el comportamiento cavernícola de la ultraderecha en Miami, para que no diera la nota que finalmente ha dado. Así, cree lavar su pasado de hombre violento e intolerante y ponerse a tono con sus aspiraciones en el futuro que desea para Cuba, mientras vende para la Isla el modelo de partido único PSOE-PP que ahora mismo está arrasando con los derechos de los trabajadores en España.
A pesar de ello, los trituradores de discos han vuelto con esa fuerza más a mostrar el rostro del extremismo anticastrista. No se trata de algo excepcional y minoritario en la ciudad donde pidieron la caída del avión que regresaba el niño Elián a Cuba, celebraron por adelantado y eufóricamente la muerte de Fidel, y rinden tributo a quienes asesinaron al Comandante Ché Guevara o volaron un avión civil en el que murieron 73 personas. Lamentablemente, no “son actos del pasado en una ciudad que ha cambiado mucho” -pues todas esas acciones han ocurrido en pleno siglo XXI- ni pueden mostrarse como ejemplos del espíritu democrático en una sociedad que algunos pretenden modelo para el mundo. Tampoco -para quienes juegan a igualar intolerancias de un lado y otro- existen parelismos posibles con tales actos que van contra la propia naturaleza humana.
La voz favorita del grupo mediático PRISA en Cuba, Yoani Sánchez, ha aprovechado para exhibir sus dotes en el periodismo y su conocimiento de la música cubana en un artículo publicado en El País bajo el título “Querido Pablo”. Con un tufillo colonial, la señora Sánchez descalifica la música producida en la Isla cuando “todavía no había venido Ry Cooder a descubrir a los viejitos del Buena Vista Social Club”, planteando que entonces “el panorama de la música cubana era gris y chato”, y así multiplica por cero el trabajo de agrupaciones como Los Van Van, Iraquere, Adalberto y su son -entre muchas otras-, el auge de la canción alentado por concursos como el Adolfo Guzmán, o la obra de muchos compositores dentro de la Nueva Trova, más allá de Silvio Rodríguez o el propio Pablo Milanés. Pero, ¿qué se puede esperar de alguien que comienza su artículo diciendo que el concierto del cantante en en el Sur de la Florida “está programado para hoy, 27 de agosto” y termina anunciando que este “en unos días cantará en Miami”?
Por su parte, Pablo Milanés declaró en una entrevista a la agencia EFE : “He venido a cantarles con todo el amor del mundo, a manifestar una parte de la cultura de nuestro país que sigue viva, que se mantiene, que se desarrolla. Soy solamente una representación mínima de aquel movimiento extraordinario de la nueva canción cubana”, añadiendo que “Cuba se ha mantenido sosteniendo lo que fue su base para presentar al mundo como un logro y creo que todavía a estas alturas se sostiene, como es la educación, la medicina, la cultura y muchos logros sociales”. En la prensa de la ciudad donde la libertad de expresión sobre Cuba está restringida a dos o tres comentaristas en espacios totalmente marginales, aireó sus críticas sobre las libertades que cree faltan en la sociedad cubana y tomó distancia de sus declaraciones anteriores de respeto hacia el liderazgo de la Revolución. Desde esas tribunas -controladas por la oligarquía que impidió hasta 1959 el acceso mayoritario de los negros cubanos a los servicios más elementales- el autor de Canción por la unidad latinoamericana ha expresado también su percepción sobre las manifestaciones de racismo en la Isla. Milanés, dialogó además con las emisoras que el gobierno de Estados Unidos -el mismo que se ha opuesto históricamente al accionar solidario de Cuba con los pueblos africanos- financia contra su país.
Entevistado a propósito, desde Madrid, el cantautor Joaquín Sabina ha enviado mensajes al “exilio cubano” de cara a su concierto en Miami previsto para Octubre: “Estamos esperando que surja un 15-M en Cuba. Que la gente salga a la calle y diga qué es lo que no le gusta.” Obviamente, Sabina no espera para los cubanos el mismo trato que la policía española ha reservado para sus compatriotas que protestan en las calles desde el 15 de mayo; porque de ocurrir así, al no ser Cuba un aliado de EE.UU., no hay que tener su imaginación para prever un desenlace similar al de Libia, algo que ya solicitó José María Aznar, siempre tan aplaudido en Miami. Por suerte, a diferencia de España, los cubanos han tenido la oportunidad de expresar “lo que no le gusta” en un proceso ampliamente democrático y participativo que culminó con la aprobación -después de un amplio debate- de los Lineamientos para el desarrollo económico y social, que recogen las aspiraciones de cambio mayoritarias en la sociedad cubana.
Sin embargo, nada es tan sencillo. Recientemente, se cumplieron 20 años de la desintegración de la URSS y ha sido la ocasión para que se manifieste cuánto desprecio siente hoy el pueblo ruso por los que entregaron su país a las mafias y lo colocaron de rodillas ante el mundo, usando como pretexto -más allá de las causas endógenas- los graciosos motivos que hoy lanza ese amigo de Aznar llamado Carlos Alberto Montaner. Fue un proceso en que, como ha dicho el entonces disidente soviético Alexander Zinoviev: “Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas.” A eso apuesta Montaner cuando escribe “Bievenido, Pablo Milanés” porque, siendo un hombre de la CIA, sabe muy bien -como describe Zinoviev- que “..el afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidente llegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”
Pero Cuba no es la URSS ni tampoco Libia, ni Pablo Milanés quiere ser Gorbachov, y mucho menos desea -como algunos en España, Cuba y Miami- ver caer las bombas sobre La Habana. Ojalá su paso por Miami, además de permitir escucharlo en vivo a las cerca de 3 500 personas que pagaron entre 85 y 195 dólares para acceder al American Airlines Arena, haya servido para que tengan al menos que disimularlo, aunque no consigan engañar a nadie, esa parte de quienes -como Montaner- añoran ver los marines en el Malecón, donde hace exactamente tres años el cantante se proclamó antimperialista.
Pablo Milanés reniega de la cruz de su parroquia
Edmundo García.- El pasado 13 de agosto, casualmente día del cumpleaños de Fidel, el periódico El Nuevo Herald publicó una entrevista de Sarah Moreno a Pablo Milanés con el título “Milanés critica falta de libertades y discriminación en Cuba”.
En la extensa conversación Pablo mostraba un adelanto de lo que serían sus declaraciones para Miami. Daría un paso adelante, e inmediatamente tres para atrás. Pablo hace tiempo que tiene reservadas todas las críticas para la Revolución cubana y sus dirigentes; pero para Miami, desde donde tantos actos de terror se han fraguado y dirigido contra su patria y su pueblo, contra ese Miami, ni una crítica chiquita. No lo toca ni con el pétalo de una rosa.
Hace algún tiempo que llegué a la conclusión de que Pablo, con este tipo de opiniones, contribuyó (y no poco) a la confusión y al distanciamiento de Cuba de nombres como los de Ana Belén, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y otros que habían estado cerca y con Cuba por décadas. Y esto, durante la más intensa de las campañas mediáticas de difamación que haya existido contra la isla. Y es que Pablo, el revolucionario, siempre fue un referente para muchos en el mundo.
Sin esa Revolución a la que tantas manchas le ve y a la que tanto critica; sin esos dirigentes que la hicieron y hoy la reforman y perfeccionan junto al pueblo cubano; sin las dinámicas que generaron la estética cultural en la cual el querido Pablo se insertó para beneficio de su crecimiento como artista, no hubiera pasado (pienso yo) de ser un bolerista con una guitarra en un bar de Bayamo, o en el mejor de los casos de La Habana.
Pablo lleva tiempo bajándonos el eufemismo de que no cree en dirigentes que hayan cumplido 75 años o más; ayer lo dijo al fin claramente al canal Univisión de Miami. Pablo no cree entonces ni en Fidel ni en Raúl. Confesó a la periodista Gloria Ordaz que había sido fidelista, pero que ya no lo era; y que no le dedicaría un concierto a Fidel, pero que sí lo haría para las llamadas Damas de Blanco y los llamados presos políticos en Cuba. ¿Será por esto que Carlos Alberto Montaner ha salido a apoyar su presencia en Miami? Quien sabe si hasta Posada Carriles esté contento también con estas declaraciones.
Como adelanté la semana pasada, Pablo me dio la razón: se autocensurará su repertorio, dejando claro que no incluirá en su concierto en el American Airlines Arena del Downtown de Miami canciones como “Para vivir”, “Canción por la unidad Latinoamericana” y “Si el poeta eres tú”. Ni siquiera incluirá “Amo esta isla”, que bien pudiera cantarse en el restaurante Versailles de la Calle 8. Y todo esto, nuevamente, para no herir a Miami. Para colmo, después de todo, tengo que escucharle su insistencia en declararse revolucionario de izquierdas.
Le pudiera pasar como a Obama, que tratando de complacer a una derecha que nunca lo aceptará, ha enajenado su base. Que al Presidente le dio el poder, y a Pablo, le dio la fama.
Sinceramente le deseo una buena noche. Con gran asistencia de público y otros dividendos. Aunque bien sé que tras el descafeinado concierto, muchos se quedarán con ganas lamentando tanta prudencia.
Dando la palabra a intolerantes de Miami contra concierto de Pablo Milanés
"Exiliados cubanos" protestaron por el concierto que ofrecerá Pablo Milanés en Miami por considerar que el artista es un "emisario" del Gobierno de Cuba "disfrazado de músico" que viene a provocar a las víctimas de la "dictadura castrista". Darles la palabra es la mejor manera de dejarlos en evidencia.Los manifestantes portaban pancartas con lemas como "Libertad para Cuba, ayudar a Castro es un delito" y otras con el rostro de Pablo Milanés dentro de un círculo rojo, protestaron frente a la sede de la Comisión del condado de Miami-Dade, en el centro de la ciudad.
La protesta, semanas antes del concierto, estuvo dirigida también contra funcionarios de la ciudad por permitir, según los manifestantes, utilizar los servicios públicos para promocionar el acto.
"La publicidad del concierto se está haciendo en las paradas y en los autobuses. Está basada en anunciar a Pablito Milanés que es un oficialista, un emisario del Gobierno de Castro disfrazado de músico que viene a cantar acá para provocar a la comunidad cubana y no cubana", declaró a Efe Miguel Saavedra, presidente de la agrupación anticastrista Vigilia Mambisa.
Milanés, una de figuras emblemáticas de la música cubana, cantará el próximo 27 de agosto en Miami, bastión del exilio cubano en Estados Unidos, como parte de una gira por este país y Puerto Rico.
Esta será la primera presentación del trovador cubano en Miami y el músico ha dicho que cantará en esta ciudad aceptando una invitación de cubanos "que quieren que yo esté allí".
Pablo Milanés cantará en el American Airlines Arena y su presentación ha causado molestia a algunos exiliados cubanos que se oponen a este tipo de actos que forman parte del intercambio cultural con Cuba y aseguran que el concierto infringe "la ley del embargo impuesto a la isla caribeña" por EE.UU.
Saavedra criticó fuertemente a los alcaldes de Miami y del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez y Tomás Regalado, respectivamente, por permitir el uso de los "servicios públicos en los negocios de publicidad del régimen de la Habana".
"Como contribuyentes que somos no podemos permitir que Giménez diga, entre tantas cosas, que no sabe lo que está pasando cuando hace más de 40 días las paradas de los autobuses tienen la pancarta del castrista Pablito Milanés que viene aquí a buscar dinero para llevárselo al régimen de La Habana", dijo el activista cubano.
Fuego Entertainment, empresa que organiza la gira del artista cubano de 68 años, ha contratado vallas lumínicas para la promoción del concierto en una céntrica avenida y cerca de una autopista de la ciudad.
En un canal de televisión local también se promociona el concierto de Milanés cuyas entradas comenzaron a venderse desde el pasado 22 de junio.
"Pablo Milanés es sin dudas un icono musical seguido por millones de admiradores alrededor del mundo. Estamos tremendamente entusiasmados y orgullosos de tener la oportunidad de producir su primera gira en EEUU en casi una década", dijo el presidente de Fuego Entertainment, Hugo Cancio.
Nelis Rojas de Morales, secretaria general de la Coordinadora Internacional de ExPrisioneros Políticos Cubanos, dijo a Efe que participó en la manifestación por estar en contra del "mal llamado intercambio cultural con Cuba".
"Intercambio cultural que no existe, solamente existe la venida de los comunistas que manda Fidel Castro para que se introduzcan en el exilio. Y los alcaldes, tanto Tomás Regalado como Carlos Giménez, que están a favor de eso, queremos que sepan que los cubanos que hemos luchado desde hace 52 años por la libertad de nuestro país estamos en contra", manifestó.
Calificó a Milanés de "un comunista enviado por el régimen castro-comunista, lo que quiere decir que él no tiene nada que venir a buscar aquí. Los comunistas que quieran que se vayan para Cuba".
En una carta a un medio local, un exiliado se quejó de que "la última Intifada castrista es el concierto" de Milanés en un estadio que los políticos locales construyeron con el dinero "de las víctimas del castrismo".[Tomado de www.cancioneros.com]
