M. H. Lagarde.- En una guerra que
ya dura más de medio siglo en lo único que han tenido éxito los
mercenarios al servicio de Estados Unidos es en tomarle el pelo, o mejor
dicho el dinero, a los ingenuos. Los herederos de la derrotada, en
1959, dictadura de Batista han usado todo tipo de ardides para
despalillar inescrupulosamente, ya sea tanto a sucesivas
administraciones de Washington, al emigrado por razones económicas y
hasta personas de otras naciones ajenas al “negocio” de la
contrarrevolución cubana en Miami.
La última estafa de este tipo
parece ser el proyecto recientemente lanzado por la llamada Fundación
para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) que se conoce como "Conecta
Cuba".
