Muy sospechoso, sin dudas, y con la piel endurecida contra trampas y triquiñuelas agresivas, las autoridades cubanas guardaron silencio.
David Urra del sitio Counterpunch.org se dio a la tarea considerar fuentes diversas que le permitieran corroborar los hechos. Pero, antes dejo al lector que vea la historia que del insólito suceso da la agencia Efe a partir del informe periodístico de WSJ:
