Mostrando las entradas con la etiqueta Dpto Tesoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Dpto Tesoro. Mostrar todas las entradas

Las 95 Nuevas Sanciones con que EE.UU. AHOGA a Cuba en 2026


Norelys Morales Aguilera.
- Hay una cifra que permite dimensionar la intensidad de la política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba durante 2026.

Entre mayo y septiembre de este año, Estados Unidos designó 95 personas y entidades vinculadas a Cuba: 33 individuos y 62 organizaciones, empresas e instituciones.

No se trata simplemente de una lista de nombres.

Cada designación implica restricciones financieras, bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense y limitaciones para realizar determinadas transacciones. Y, en muchos casos, sus efectos pueden extenderse a terceros que mantengan relaciones comerciales o financieras con los sancionados.

Las medidas se produjeron en once rondas de nuevas designaciones y estuvieron acompañadas por una ampliación del marco jurídico de las sanciones contra Cuba.

Un elemento particularmente importante ocurrió en mayo, cuando la administración de Donald Trump estableció una nueva autoridad ejecutiva dirigida contra determinadas actividades y sectores vinculados a Cuba.

Después llegaron nuevas rondas de sanciones en junio, julio, agosto y septiembre.

Personas. Empresas. Entidades estatales. Estructuras económicas y financieras.

El resultado acumulado son 95 nuevas designaciones en apenas cinco meses.

Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la cifra.

¿Qué significa, en la práctica, que una política exterior utilice cada vez con mayor frecuencia las sanciones económicas como instrumento de presión?

Porque las sanciones no permanecen necesariamente dentro de las fronteras de Estados Unidos. Cuando afectan bancos, empresas, proveedores, aseguradoras o instituciones que tienen relaciones con Cuba, pueden producir un efecto mucho más amplio.

Por eso, detrás de una lista de 95 nombres y entidades hay también una discusión sobre comercio, finanzas, energía, inversión y, finalmente, sobre la capacidad de un país para desenvolverse en la economía internacional.

Cuba enfrenta así una presión económica que durante 2026 no solamente se mantuvo, sino que incorporó nuevos mecanismos y nuevos objetivos.

La pregunta de fondo es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar una política de sanciones cuando su propósito declarado es modificar la conducta de un Estado?

Y hay otra pregunta, todavía más cercana a la vida cotidiana: ¿cuánto de esas decisiones termina repercutiendo sobre la economía y sobre la población cubana?

Son preguntas que requieren mirar más allá de los comunicados oficiales.

Porque detrás de cada sanción hay una medida jurídica, pero también una consecuencia económica.

Y detrás de las cifras hay personas.

Noventa y cinco nuevas designaciones.

Treinta y tres individuos.

Sesenta y dos entidades.

Una cifra que merece ser analizada, no solamente contabilizada.