Norelys Morales Aguilera.— El gobierno cubano confirmó la celebración reciente de una reunión en La Habana entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos, en un encuentro que, según las autoridades de la isla, se desarrolló sin exigencias, sin plazos impuestos y en un clima de respeto profesional.
La confirmación fue ofrecida por Alejandro García del Toro, subdirector general a cargo de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, en declaraciones al diario Granma, luego de que medios extranjeros difundieran versiones sobre supuestas presiones de Washington hacia La Habana.
“Puedo confirmar que recientemente se celebró aquí en Cuba un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos”, declaró el funcionario, quien explicó que por la parte estadounidense participaron secretarios adjuntos del Departamento de Estado, mientras que la representación cubana estuvo encabezada a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores.
García del Toro desmintió de manera categórica las versiones publicadas por algunos medios internacionales acerca de presuntas condiciones impuestas por Estados Unidos durante el intercambio.
“En el marco de la reunión, ninguna de las partes estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios”, aseguró, al tiempo que subrayó que todo el diálogo transcurrió “de forma respetuosa y profesional”.
Uno de los puntos centrales de la agenda, según explicó el diplomático, fue la exigencia cubana de eliminar el llamado “cerco energético” impuesto contra la isla, al que calificó como una forma de coerción económica con severas consecuencias para la población.
“La eliminación del cerco energético contra el país fue un tema de máxima prioridad para nuestra delegación”, afirmó García del Toro, al denunciar que esas medidas representan “un castigo injustificado a toda la población cubana”.
Además, sostuvo que dichas restricciones constituyen “un chantaje a escala global contra estados soberanos”, al obstaculizar que terceros países puedan exportar combustible a Cuba pese a estar amparados por las normas del comercio internacional.
Las declaraciones del funcionario cobran especial relevancia porque contradicen la narrativa difundida en días recientes por ciertos medios de prensa y plataformas digitales, donde se afirmaba que Washington había condicionado cualquier avance en el diálogo al cumplimiento de determinadas exigencias políticas por parte de Cuba.
La Habana, sin embargo, insiste en que la reunión se desarrolló en términos de respeto mutuo y sin presiones, al tiempo que coloca nuevamente en el centro del debate internacional el impacto de las sanciones energéticas sobre la economía cubana.
En medio de la compleja situación económica que enfrenta la isla, esta confirmación revela la existencia de canales diplomáticos activos entre ambos gobiernos, aunque todavía marcados por la cautela y la discreción.

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