Viralizar la verdad cuesta [+ video]

Norelys Morales Aguilera.- En diferentes contextos viralizar la verdad es toda una batalla. Hacia Cuba la subasta de la mentira conlleva un entramado altamente complejo. Los flujos de dinero del gobierno de Estados Unidos para establecer falsedades agresivas y desestabilizadoras cuenta con fundaciones, ONGs, medios, redes sociales y periodistas subvencionados generosamente o por migajas hasta el final de la cadena con recargas a celulares para los buscavidas apátridas asentados en el suelo cubano, que no niegan que su verdadero objetivo es emigrar a Estados Unidos, ya que ese gobierno torna costoso y arduo el camino del sueño americano dado que la embajada gringa no concede visas. 

La verdad verdadera la hallamos en la política de Washington destinada a cambiar el régimen socialista de la Revolución a como dé lugar. En el decurso de las décadas se amontonan las pruebas. En pocas palabras la táctica y estrategia se dirigen a la rendición de una nación, que se mantiene independiente y soberana. Todos los medios han sido utilizados a ese fin. 

El conjunto de la agresión se llama bloqueo, pero no les basta haberlo convertido en política bipartidista de demócratas y republicanos. Hasta los cometidos del ejército que dispone del mayor presupuesto del mundo y cientos de bases militares, están implicados. Se vio tras bambalinas durante los disturbios que ocasionaron en julio en la Isla, usando a delincuentes y unos pocos confundidos.

La legítima aplicación de las leyes cubanas contra los que se sumaron al caos que perseguía una revolución de color mediante el caos y el vandalismo; los juicios limpios y conforme a derecho que se realizan en Cuba son presentados unánimemente como "falsos y violadores". Han llegado al extremo de noticiar que los niños son juzgados y presos, algo que la ley no contempla en la Isla, como sí lo hace Estados Unidos. El impresentable Marco Rubio se dirigió a la UNICEF para pedir por los infantes cubanos. 

La Fiscalía General de la República ha estado informando de los procesos, pero para el entramado mentiroso vale más algún sujeto, familiar o no, que denuesta, mientras cada enjuiciado cuenta con abogados, garantías constitucionales y familiares en las vista del juicio.

Una vez más victimizar es un recurso como se está haciendo desde que la Revolución triunfó cuando los asesinos y torturadores de la dictadura de Fulgencio Batista eran presentados como angelitos. Seis décadas después echan mano al mismo proceder. Nada nuevo en el panorama aunque el tiempo pase y las condiciones de la comunicación haya variado. 

Los laboratorios mediáticos que trabajan contra Cuba saben que al internauta común le es difícil por hábitos y nociones preconcebidas, el chequeo de las fuentes y ahí engarzan la mentira, lo mismo en sus medios que en las redes por donde cada vez más personas, principalmente jóvenes, se informan. Pero, hay algo que siempre olvidan, que una mentira siempre será una mentira, aunque cueste viralizar la verdad.

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