"No existen pruebas de ataque sónico a diplomáticos de EE.UU.", afirmó Canciller de Cuba

El retroceso en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se ha agravado a partir de las recientes decisiones del gobierno norteamericano, afirmó en Washington el canciller de la isla, Bruno Rodríguez.

En una conferencia de prensa, Rodríguez criticó las determinaciones de Washington de reducir sustancialmente el personal de su Embajada en La Habana, y de expulsar, de manera infundada, a 17 funcionarios de la legación cubana en Washinton.

Tales pasos, con el pretexto de alegados incidentes con sus diplomáticos, han repercutido negativamente en el funcionamiento de la Embajada cubana, en particular de la Oficina Económico-Comercial, que fue desmantela, y del Consulado, cuya situación de personal es precaria, expuso el titular.

¿Cuál es el objetivo detrás de esta decisión que ha dejado sin interlocutor al sector empresarial y ha causado serias afectaciones en los servicios consulares a los cubanos residentes en Estados Unidos?, interrogó.

También indagó sobre el propósito por el cual se suspendió el otorgamiento de visas en el Consulado norteamericano en La Habana, que paralizó los trámites de los cubanos para emigrar o visitar la nación vecina.

Rodríguez apuntó que estas determinaciones han estado acompañadas de reiterados pronunciamientos irrespetuosos y ofensivos hacia su país del presidente estadounidense, Donald Trump, 'que retoman la retórica hostil de los períodos de mayor confrontación'.

Trump y altos funcionarios de su administración han llegado a afirmar que sus diplomáticos en La Habana han sido objeto de ataques y responsabiliza directamente al Gobierno cubano, cuando no han sido capaces de presentar la más mínima prueba al respecto, recalcó el canciller.

Puntualizó que las medidas adoptadas contra la isla son injustificadas y políticamente motivadas, pues 'no se basan en evidencias ni en resultados investigativos concluyentes'.

El canciller de la nación caribeña criticó la falta de colaboración de las autoridades norteamericanas en estos hechos, que la administración de Donald Trump califica de ataques sin presentar ninguna prueba sobre los mismos.

¿Por qué los incidentes se reportaron de forma tardía, en su inmensa mayoría semanas y meses después de que supuestamente ocurrieron? ¿Por qué la información suministrada por Estados Unidos ha sido extemporánea e insuficiente?, cuestionó el jefe de la diplomacia de la nación antillana.

Rodríguez también indicó que la información médica suministrada a Cuba ha sido general y carente de datos objetivos, y que no ha habido encuentros entre expertos de ambos países sobre la tecnología que supuestamente pudiera haberse empleado.

Señaló que pese a esas y otras insuficiencias, las autoridades del país caribeño continúan la investigación y concluyeron preliminarmente que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los incidentes reportados, ni de las causas y el origen de las afecciones de salud notificadas por diplomáticos y sus familiares.

'Tampoco hay pruebas de que estos problemas de salud hayan sido causados por un ataque de cualquier naturaleza durante su estancia en Cuba', remarcó el canciller sobre los síntomas que, según el Departamento norteamericano de Estado, incluyen migraña, mareo, pérdida de la audición y lesiones cerebrales leves.

De acuerdo con el ministro, llama poderosamente la atención que el gobierno estadounidense siga hablando de ataques y de 'ataques acústicos' y adopte medidas punitivas contra Cuba, cuando está demostrado pericialmente que tales hechos no son posibles.

La diversidad de los síntomas reportados no pueden asociarse a una causa única y no existe tecnología conocida que permita dirigir una fuente sonora selectivamente contra personas específicas, sin afectar a otras, agregó el titular.

En respuesta a una pregunta de Prensa Latina, Rodríguez expresó que Cuba tiene toda la disposición de continuar con la cooperación para investigar este sensible asunto y comparte la preocupación por las afecciones de salud que puedan tener diplomáticos estadounidenses.

El Gobierno cubano, enfatizó, no tiene responsabilidad alguna en los incidentes que se alega han afectado a los diplomáticos estadounidenses.

Por otra parte, Rodríguez valoró positivamente los cuatro intercambios sostenidos con representantes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), a quienes, agregó, se han brindado todas las facilidades para trabajar en el terreno.

Washington debe dejar de politizar este asunto, lo cual puede provocar una escalada y hacer retroceder más las relaciones bilaterales, con consecuencias perjudiciales para ambos pueblos y países, acotó.


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