Chernobyl: desgarrador silencio a la solidaridad [+ video]

Norelys Morales Aguilera.─  Impresionan las imágenes y el desgarrador silencio descrito por las pocas personas que bajo estrictas medidas de seguridad visitan Chernobyl, el lugar de la peor catástrofe radioactiva del mundo en 1986, que se calcula inhabitable por 24.000 años.

La población de Chernobyl estuvo expuesta a una radioactividad 100 ó 200 veces mayor que la produjo la bomba atómica en Hiroshima. Unos 8,4 millones de personas sufrieron la radiación. Los rastros de radiactividad alcanzaron al menos a 13 países de Europa. La explosión contaminó un área superior a los 50,000 kilómetros cuadrados.

Desde que se produjo la tragedia no hay cifras definitivas de muertes por trastornos genéticos, malformaciones de órganos internos y cáncer como consecuencia de la radiación. Algunos cálculos cuantifican 500.000 muertos. 

La Asamblea General de la ONU estableció 30 años después, en 2016, cada 26 de abril como el día del Recuerdo de la Catástrofe de Chernobyl, un recordatorio sobre los peligros derivados de los accidentes nucleares y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para mitigar las consecuencias a largo plazo del accidente, algo de lo que hay pocos resultados. ¿Qué sabemos de quienes padecen secuelas?

Ante las dramáticas consecuencias del desastre nuclear, el silencio mediático acompaña a las víctimas y a las personas que practican la solidaridad, frente a las constantes noticias de arsenales y pruebas nucleares, de quienes juegan a la guerra ignorando los riesgos.

Sin embargo, desde Cuba, con modestia y una vez más, hay una respuesta. Hoy reciben tratamiento médico en la Isla 800 niños de Ucrania, Rusia y Bielorrusia afectados por el accidente nuclear de Chernobyl. Hasta la fecha son 24.000 los atendidos por médicos cubanos.

Esos infantes que reciben cuidados médicos en una playa de La Habana ni siquiera habían nacido cuando explotó el reactor nuclear. Sufren de cáncer de tiroides, leucemia, atrofia muscular, trastornos psicológicos, neurológicos y alopecia. Estado cubano ante la tragedia, ofreció a los menores atención especializada para afecciones del sistema nervioso central, el tracto digestivo y la visión.

El doctor Julio Medina, coordinador del programa cubano, informó que pese a la desaparición de la Unión Soviética, impulsado personalmente por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, se siguió con la atención a los niños de Chernobyl.

Según Medina la mayoría de los pacientes reciben tratamiento por lapsos de 45 días, pero algunos llegan a estar un año en el balneario de Tarará, donde residen esos pacientes a 20 kilómetros de La Habana, según la emisora Radio Habana Cuba.

La artista peruana Sonia Cunliffe realizó artísticamente una recopilación sobre historias de los niños de Chernobyl en Cuba. Así evaluó: "... El programa de los niños de Chernóbil mirado desde hoy fue un impresionante acto humanitario por su generosidad para un país pobre y en una profunda crisis económica que a su vez legitimó su sistema de salud, su potencialidad científica y su capacidad para organizarlas en gran escala y de manera integral"

Lamentablemente el silencio mediático que impide activar más solidaridad, se equipara al desgarrador por las visiones de Chernobyl.

Si Cuba ha podido ¿por qué otros no?