Verdaderos profesionales (de la comunicación)

Koldo Campos Sagaseta.─ Mi difunta madre nunca dejó de animarme: Tú tienes muy buena voz. ¿Por qué no vas a la televisión a ver si te contratan como locutor para leer noticias?

En su bendita ingenuidad mi madre pensaba que en eso consistía todo. No sabía que para leer noticias, además de una buena voz, también debes disponer de otras artes, de otras virtudes que hagan de ti eso que llaman “un profesional”.

Si le hubiera hecho caso a mi madre y, peor todavía, me hubieran contratado en algún canal, a estas horas ya estaría despedido por reírme, por carcajearme al leer que el gobierno de los Estados Unidos acusa a Rusia de injerencia en las pasadas elecciones americanas. Y es que me resultaría imposible, sin troncharme, sin partirme, leer que Putin... jo jo jo... se ha inmiscuido entre republicanos y demócratas. Sé que me hubiera dado la risa tonta... jo jo jo... esa que no puedes aguantar... jo jo jo... y que cuanto más te esfuerzas en controlarla... jo jo jo... más se desboca y hace que te destornilles, que te arrastres por el suelo mientras tratas inútilmente de serenarte... jo jo jo...
¡La Casa Blanca indignada... jo jo jo... por injerencias extranjeras en sus elecciones! ¿Cómo? ¡Jo jo jo! ¡Ay que me da...! ¡Ay que no puedo...!

Menos mal que, por fortuna, los grandes medios cuentan en sus informativos con serios expertos curtidos en toda clase de noticias y capaces de leerlas sin alterarse, sin inmutarse, sin un solo gesto que los delate, como verdaderos profesionales. (euskal presoak-euskal herrira)

Tomado de Tlaxcala

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