Yoani Sánchez cruzó el Rubicón hacia el terrorismo

Norelys Morales Aguilera.- La frase del emperador romano que pasó a la posteridad, Julio César, viene por ella: alea iacta est cuando fue agasajada y se mostró sumisa, sin nada que los molestara, ante los terroristas de la mafia cubanoamericana que trabaja y financia el fin de la Revolución cubana por cualquier medio, incluido la violencia.

Dicen que en la mañana de ayer desembarcó al pie de la escalinata de uno de los edificios del Congreso de los Estados Unidos en un jeep negro Chevrolet SUV, con cristales oscuros y muy poca visibilidad al interior, como si se tratara de una jefa de estado. 


Yoani Sánchez se reunió, con los legisladores de Estados Unidos Debie Wasserman Schultz, Gill Nelson, Joe García, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart en la sede del Congreso en Washington D.C. (EEUU). Dijo que la tecnología no basta para cambiar Cuba, pero sí ayudará en el proceso hasta lograr que tenga una "sociedad libre".

Esa es su misión, la libertad Made in USA, por ella le han pagado y por ella trabaja aunque haya desplegado todas sus dotes de manipuladora y tenga de su lado la gran prensa internacional que silencia tanto su accionar como el de la mafia miamense. Pero, reconoció que sus seguidores cubanos caben en una sala del Congreso norteamericano.

El pago por sus gastos en Brasil por “amigos desinteresados”, fue costeado por la Embajada norteamericana conjuntamente con los sectores de la derecha brasileña y los grandes medios de prensa opuestos al gobierno de Dilma Rousseff.

Su estancia en la República Checa, fue organizada y pagada por la supuesta ONG People in Need (PIN), creada y financiada por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), institución fachada de la CIA. A su lado en Praga siempre estuvo algún funcionario de PIN, entre ellos Stanislav Skoda, editor del tema Cuba en esa institución, Tomas Trampota y Ondrej Jurik.

Ahora en Estados Unidos los nombres de sus anfitriones delatan el financiamiento. Ni una hojita de parra queda de su posición de demócrata y pacífica de la mano Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart, entre otros representantes de la mafia miamense que la esperan en la ciudad sureña.

Y como que quien paga manda, Yoani Sánchez no puede volverse atrás respecto al terrorismo que subyace en su propaganda, ni explicarle a nadie en su país que no es una empleada de quienes sostienen el bloqueo y las posiciones ultraconservadoras respecto a relaciones normales con Estados Unidos para acabar con la obra de la Revolución cubana, perfectible, pero indudablemente humanista.

El epílogo de este nexo terrorista de la labor y posiciones de la mercenaria cubana está en su próxima escala a Miami y lo que resta de su vuelta al mundo en 80 días será confirmación de la tarea asignada como bloguera que es financiada y entrenada por la USAID, la SINA y otros departamentos y agencias norteamericanos.

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