Hay algo podrido en el estado de un banco

Saul Landau.-El pescado se pudre. Las bacterias comienzan desde la cabeza y producen el hedor que provocó decir a Marcelo: “Hay algo podrido en el estado de Dinamarca”. Él y Horacio habían seguido a Hamlet, atraído por el fantasma de su padre, el antiguo rey. El fantasma verificó lo que Hamlet llama “cosas fétidas y groseras por naturaleza” entre los que gobiernan a Dinamarca, que él también denomina como un “jardín sin deshierbar”. Al final de la obra, los invasores avanzan. La evaluación de Hamlet demostró ser correcta, pero él no actuó de inmediato.

Los modernos fantasmas envían mensajes similares a Julian Assange, quien usó el teatro del siglo 21 –el ciberespacio— para revelar el hedor que emana de la cabeza del enorme pescado que se pudre, situado en Washington, D.C.

WikiLeaks es un tesoro de evidencia que los gobiernos y los bancos habían mantenido oculto. Algunos documentos muestran actividad dudosa y conspiraciones. Cables de la embajada de EE.U. en Tegucigalpa demuestran que Washington sabía que el golpe de 2009 en Honduras carecía de legitimidad, al igual que su nuevo gobierno “democrático. No obstante, Obama suministró a los matones del régimen un delgado barniz de respetabilidad porque servía a los intereses norteamericanos. Los escuadrones hondureños de la muerte, que “pacificaron” el país después que los gorilas militares arrestaron y deportaron al presidente constitucional (Zelaya), continúan asesinado a opositores, incluso a periodistas y líderes sindicales.

La secretaria de Estado Clinton no apoya esta fachada de democracia, sino que alienta a los países latinoamericanos, a menudo sin éxito, a que reconozcan al sangriento hijo bastardo de EE.UU. ¿Debe achacarse la culpa de tal hipocresía a la revelación por parte de Assange de los mensajes diplomáticos?

Cables de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana suministraron al Congreso una información vital para asignar dinero a los “disidentes”, asumiendo que los congresistas evalúan la evidencia antes de declarar su apoyo a los quejumbrosos cubanos que forrajean dinero y que aún son desconocidos en su propio país. Los cables revelan la tortura norteamericana, las detenciones ilegales y las actividades criminales en varios países --¿en secreto, porque el enemigo pudiera enterarse de tales acciones?--, en relación con botar desechos tóxicos en África, maltratar a prisioneros en Guantánamo, y las guerras de Irak y Afganistán.

El blanco más reciente del imperdonable comportamiento de Assange –decir la verdad mientras los medios principales aceptan la transparente máscara que cubre los crímenes de estado— es Bank of America (BoA), el cual el mes pasado se unió con MasterCard y PayPal y dejaron de procesar pagos para WikiLeaks. BoA justificó sus acciones citando las posibles actividades ilegales de WikiLeaks. En 2009, Assange dijo a la revista Computer World que tenía documentos reveladores acerca de Bank of America. En 2010, estos documentos pudieran “destruir a los bastardos (grandes bancos)”, agregó.(blogs.forbes.com/.../wikileaks-julian-assange-wants-to-spill-your-corporate-secrets/ y http://www.prwatch.org/node/9845)

Un ejecutivo de BoA “perdió” un disco duro de muchos gigabytes. El Banco se dedicó a dudosos procedimientos de ejecución de hipotecas en viviendas previamente financiadas por Countrywide Financial, comprado por BoA en 2008. Las acciones del banco cayeron en picada inmediatamente después de que surgiera el rumor de WikiLeaks. Wall Street sospechaba de que Countrywide, el rey de las hipotecas no preferenciales, había participado en “prácticas prestamistas inescrupulosas o fraudulentas”.

Si WikiLeaks publicara los documentos incriminadores, “no solo reavivaría la presión política sobre Bank of America y otros proveedores importantes de hipotecas, sino… que también fortalecería el caso de los inversionistas que presionan a los grandes bancos para que compren decenas de miles de millones de dólares en hipotecas fracasadas”. (The New York Times, 2 de enero de 2011.)

Poderosos ejecutivos de bancos y burócratas del gobierno de EE.UU. temblaron al pensar que sus hechos y sus palabras pudieran ser publicados. Los abusadores que burlaron la ley y la moral para lograr sus fines exigen ahora con indignación que se “procese legalmente” a Julian Assange. Un informante (WikiLeaks no ha admitido haber tenido contacto con él), el soldado Bradley Manning, se encuentra incomunicado en la Cárcel del Cuerpo de Infantería de Marina en Quantico, Virginia, y comparecerá ante un consejo de guerra en 2011.

Aunque el caso de Assange recibe mucha atención de los medios, pocos periodistas han hecho la pregunta obvia: como Suecia lo reclama para interrogarlo acerca de acusaciones de ofensas sexuales, ¿por qué Suecia no envía investigadores a interrogarlo a Inglaterra en vez de emitir una alerta de INTERPOL a 188 países –y de esa forma generar la máxima publicidad en cuanto a la idea de que es un criminal peligroso? Funcionarios suecos conocían la dirección en Inglaterra de Assange adonde lo confinó la orden de un juez. La supuesta relación sexual inescrupulosa de Assange con dos mujeres no parece ser causa suficiente para la extradición. Con razón él sospecha que si Inglaterra lo extradita, el gobierno sueco lo enviaría a Washington, donde pudiera enfrentarse a acusaciones por violación de la Ley de Espionaje de 1917.

Algunos colegas periodistas se encuentran en la primera fila del pelotón de fusilamiento. Judy (anteriormente Judith) Miller considera que Assange es “un mal periodista”. Ella dijo a su público en FOX que “a él no le importa en absoluto tratar de verificar la información que publicó o determinar si haría daño a alguien”. Miller no verificó las aseveraciones que ella publicó en The New York Times acerca de la acumulación de armas de destrucción masiva por parte de Irak, aseveraciones que ayudaron a obtener apoyo para la invasión a ese país y la muerte en consecuencia de incontables iraquíes y 4 430 soldados norteamericanos.

Sin protección del cuarto estado, el público norteamericano tiene pocos defensores. Ralph Nader argumenta a favor de felicitar a Assange y a otros que le entregan información. “Por todo el país la gente está indignada. Odian a Wall Street. Saben que se están aprovechando de ellos. Saben que se están quedando atrás. Saben que sus hijos no van a estar tan bien como ellos, y ellos no están tan bien. Pero nadie suma dos más dos”. (http://www.truthdig.com/report/item/the_left_has_nowhere_to_go_20110102/)

A diferencia de Hamlet, Assange no se cruzó de brazos. Yo también lo aplaudo.

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