Foto de Oscar Elías Bicet a su salida de la cárcel con su rostro en perfecto estado |
Además de las consabidas “violaciones a los derechos humanos” que denunció sin fundamento, Biscet dijo que “las torturas sufridas llegaron a desfigurarle la cara”, algo que no puede probar porque no ha existido tal “desfiguración”.
La suya es una desfiguración de otro tipo. En Cuba eso se llama mentira de un caradura.
Entre las torturas que ha sufrido y observado, señaló que "las más frecuentes eran desnudar a los presos y atarles de pies y manos durante 24 horas o colgarles con las manos esposadas sobre la cabeza sin apoyar los pies, también durante un día."
Bicet ha atribuido a las penitenciarías cubanas lo que sucede en la prisión de los Estados Unidos en Guantánamo donde se tortura de ese modo y sin embargo, la cárcel no se ha cerrado como prometió Barack Obama en su campaña presidencial.
Tanto Bicet como los diplomáticos de la SINA, que permiten desde esas sede diplomática la difamación, saben que no existen torturas en las cárceles cubanas que han sido visitadas en varias oportunidades por autoridades internacionales.
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