Ikay Romay.- Las cifras de importación de combustible desde Estados Unidos a Cuba son reales. Pero no significan lo que el imperio quiere que creas.
Según datos del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, las exportaciones estadounidenses de combustibles, gasolina, queroseno y aceites a Cuba alcanzaron los 61,1 millones de dólares solo en julio de 2026, y suman 156,8 millones de dólares entre enero y julio de este año.
Pero el detalle clave está en quién recibe ese combustible. Estas importaciones no van al gobierno cubano ni a las empresas estatales. Van al sector privado cubano, específicamente a pequeñas y medianas empresas (mipymes) y trabajadores por cuenta propia .
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📰 ¿Qué hay detrás de estas cifras?
El secretario de Estado, Marco Rubio, lo ha admitido públicamente: las exportaciones de combustible al sector privado cubano forman parte de una política más amplia "diseñada íntegramente para situar al sector privado y a los cubanos particulares —no afiliados al Gobierno, ni al Ejército— en una posición privilegiada" .
La estrategia es clara: no se trata de aliviar la crisis energética de Cuba. Se trata de crear una división, de debilitar al Estado, de crear una burguesía privada que dependa de Washington.
Y no es un acto de buena voluntad. El mismo Rubio advirtió: "Si descubrimos que el sector privado de allí está haciendo trampa y desviando el combustible al régimen o a la empresa militar, si descubrimos que están moviendo ese material de formas que violan el espíritu y el alcance de estos permisos, esas licencias serán canceladas" .
¿Eso es ayuda? No. Es un chantaje.
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📉 Las cifras del bloqueo: lo que realmente está en juego
El bloqueo no es una opinión. Es una política genocida.
Según el informe presentado por Cuba ante la ONU, los daños económicos causados por las sanciones de EE.UU. alcanzaron los 8.083 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una cifra récord .
· Apagones de más de 20 horas diarias en el sector residencial
· 1.400 MW de potencia disponible que no genera electricidad por falta de combustible
· Más de 7.000 contenedores con alimentos, medicamentos e insumos hospitalarios retenidos en el exterior
· La mortalidad infantil pasó de 4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025
Un solo barco con 100.000 toneladas de crudo permitiría reducir los apagones durante unas dos semanas . Pero las navieras reciben presiones para evitar el transporte de suministros hacia la isla .
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🎭 La manipulación que quieren vender
El imperio quiere que creas que está ayudando a Cuba con combustible. Pero la realidad es muy distinta.
Mientras permiten que el sector privado compre combustible en pequeñas cantidades, bloquean el petróleo que el país necesita para generar electricidad. Mientras hablan de "privilegiar al sector privado", el pueblo cubano sigue sufriendo apagones de más de 20 horas.
No es un alivio. Es una trampa. No es ayuda. Es una estrategia de desestabilización.
El canciller cubano Bruno Rodríguez lo ha denunciado: "Dice Estados Unidos que no hay un bloqueo ni un cerco energético contra Cuba. El Informe de la Relatora Especial delata al mentiroso. No puede haber mayor cinismo que asfixiar a un pueblo y culpar a otros" .
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💭 Mi reflexión final
Las cifras de importaciones de combustible desde EE.UU. son reales, pero no son un gesto de buena voluntad. Son parte de una estrategia de desestabilización.
El imperio permite que el sector privado cubano compre combustible en pequeñas cantidades, mientras bloquea el petróleo que el país necesita para funcionar. No es un alivio. Es una trampa.
Mientras Rubio habla de "privilegiar al sector privado", el pueblo cubano sigue sufriendo apagones de más de 20 horas. Mientras el imperio permite la importación de combustible para unos pocos, bloquea la llegada de alimentos y medicinas para todos.
Cuba no necesita que le vendan combustible en cuentagotas. Cuba necesita que le quiten el bloqueo.
‘Los medios de comunicación corporativos ahora están en la industria del entretenimiento’
Albertina Navas (MEDIACIONES – CIESPAL)
Peter Phillips es uno de los líderes del Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma (EE.UU.), que cada año elabora una lista de las 25 noticias más censuradas por los medios de comunicación corporativos estadounidenses. El ranking 2010 incluye dos historias del Ecuador. Este experto en investigación de medios compartió sus reflexiones en Quito.
De todo hay en la viña de los medios de comunicación: noticias de primera plana, otras intrascendentes, aquellas que cambian la historia y muchas que mueren tan pronto se publican. Pero quizás las más delicadas son aquellas noticias que nunca llegan a ser noticia. En éstas se enfoca el Proyecto Censurado, que lidera Peter Phillips.
Este es un programa de investigación de medios que realiza la Universidad Sonoma State (EEUU), en cooperación con 9 universidades. Cerca de 250 estudiantes de distintas carreras se encargan de buscar noticias en 800 fuentes de información independiente con el fin de ver cuáles de ellas no han tenido eco en los grandes medios estadounidenses. Luego, éstas son revisadas por expertos para constatar su pertinencia y precisión.
Se evalúan entre 700 y 1.000 noticias anualmente y un Comité del Proyecto Censurado elige aquellas 25 historias más relevantes, sin un orden en específico, y en función de su cobertura, contenido, fiabilidad de fuentes e impacto para una comunidad.
El ranking de las 25 noticias más censuradas 2010 escogió dos informaciones de Ecuador: La declaración de ilegitimidad de la deuda externa y los derechos de la naturaleza consagrados en la Constitución.
Peter Phillips estuvo en Quito en octubre de este año, en el marco del Seminario Internacional ‘Ética, periodismo y democracia’, organizado por CIESPAL y el Ministerio de Coordinación de la Política. Aquí sus reflexiones.
Sr. Phillips, usted dice que los medios corporativos no censuran, sino que son los dueños quienes filtran las noticias, ¿cómo funciona este mecanismo?
Es un proceso de consentimiento de fabricación, que es propaganda, según lo explicaron Noam Chomsky y Edward Herman hace 21 años. Es la teoría de cómo los medios de comunicación priorizan su rentabilidad y las fuentes oficiales a favor del capitalismo estadounidense. Estos son los filtros de qué historias están bien y cuáles no.
La palabra censura viene del latín y hace referencia a los tiempos en que el Gobierno censuraba y controlaba las noticias. Lo curioso es que la autoridad ni siquiera tenía que hacerlo, pues los periódicos lo hacían ellos mismos.
Esta censura no es tan manifiesta, pero en los últimos 20 años, los medios de comunicación se han consolidado como tentadoras empresas y cada vez apoyan más a la agenda de expansión global del capitalismo estadounidense e interactúan con grandes multinacionales. En EEUU, 1 de cada 5 miembros de los directorios de medios corporativos es parte de esas multinacionales, que son de las 1.000 más grandes del país.
Es un complejo militar e industrial el de los medios de comunicación, que tiene una agenda subyacente de defensa de la libertad, pero no la de los estadounidenses, sino de la libertad de hacer negocios, del poder de las empresas estadounidenses en todo el mundo y del imperio estadounidense, establecido a partir de la Segunda Guerra Mundial.
Pero no es usual ver a los dueños de los medios de comunicación en las redacciones diciendo: “Escribe esto” o “no escribas eso”. La presión es más sofisticada. Entonces, ¿cómo imponen sus intereses?
Contratando gerentes o editores que tengan su misma ideología para que seleccionen las noticias con los parámetros que a ellos les interesan.
Por ejemplo, hubo el caso de un periodista de The New York Times, que cubrió la Guerra del Golfo; ellos nunca le dijeron que escriba esto o lo otro, sino que le decían que querían ver las noticias desde un punto de vista patriótico y relevar el poderío estadounidense, “buena prensa”.
Usted es muy crítico con los medios de comunicación como corporaciones. ¿Acaso considera inmoral que los medios quieran ganar dinero?
La rentabilidad puede interferir en alguna medida. Por ejemplo, hay medios sin fines de lucro, como The Guardian, que gana dinero, pero no emite acciones. Los medios corporativos en EEUU tienen hasta un 30% de rentabilidad, pero despiden a los periodistas, recortan al personal y tienen acuerdos de marketing en distintas ciudades.
El modelo de negocios de ganar dinero a partir de la publicidad se está derrumbando. Ésta ha caído casi un 50% en EEUU y los periódicos cierran. La gente joven ya no lee periódicos.
Otro modelo puede ser sin fines de lucro, el de los subsidios de fundaciones o una parte de los impuestos, sin compromiso. Es una buena forma de apoyar la democracia.
Si un periodista recibe la orden de publicar o de no publicar una determinada noticia, ¿qué le sugiera usted que debiera hacer?
Si hubiera objeción de conciencia, sería maravilloso para que pueda evitar esta interferencia al flujo de la información. Una opción sería publicar la historia en otro medio o tratar de darla a conocer de alguna otra manera.
Depende si está en capacidad de perder su trabajo o no. A veces, hay que tomar decisiones difíciles para que la historia salga a la luz.
¿Se puede juzgar a aquellos periodistas que han seguido instrucciones por preservar un trabajo, que es el sustento de su familia?
Son decisiones difíciles. Siempre hay que pensar en las circunstancias de las personas y pensar también en que cuando las empresas hacen recortes de presupuesto pueden ser irracionales y dejan sin trabajo a una persona que tiene seis hijos, porque eso es mejor para la organización. No creo que haya que juzgar a los periodistas con tanta dureza, solo sugiero a los periodistas que hagan lo que creen que deben hacer.
Se ha cuestionado la posibilidad real de que los periodistas sean independientes, pues todas las personas tienen una historia de vida, unos intereses, una ideología… ¿Cree usted que la independencia del periodista es posible?
No, todos estamos sesgados. Qué investigar, a quién preguntar, qué preguntar… todo implica ideas preconcebidas sobre lo que el periodista quiere escribir. Y está bien. Lo malo es esa idea de objetividad que se quiere introducir en las escuelas de Periodismo, desde hace 100 años. Lo que digo es: presentar los hechos, hacer alguna interpretación y contar algunas historias. Lo que no creo es que haga falta entrevistar a un comunista para dar balance a una nota sobre capitalismo. Hay que apoyar a la democracia.
Si ningún periodista es independiente, ¿a qué se refiere cuando habla de medios independientes?
Los medios independientes son los no corporativos. Aquellos que no informan solo por dinero, sino por el amor de contar una historia y de contar la verdad. Todos necesitamos un trabajo y tener un ingreso para pagar las deudas.
Hay gente que tiene un trabajo en el día y escribe para otros medios en sus tiempos libres. Cada vez habrá más de esto. El problema es que los medios corporativos tienen una visión muy estrecha. El primero es hacer dinero, las fuentes oficiales, el espacio para sus principales anunciantes y su ideología.
Por eso, es clave preguntarse quiénes están en el Directorio de los medios.
Usted también es muy crítico de los departamentos de Relaciones Públicas y de la presión que estos ejercen sobre las salas de Redacción. ¿Cómo su presencia ha alterado las dinámicas de las redacciones?
Los departamentos de RR.PP. reducen las redacciones porque antes los periodistas se planteaban a dónde ir para conseguir la noticia, pero ahora llaman a la unidad de Relaciones Públicas del Departamento de Estado.
Cada vez se gasta más dinero en esto. Antes del 11-S, Clinton gastaba US$ 60 millones, ahora se destinan a este rubro US$ 1.500 millones. No hay que olvidar que los departamentos de Relaciones Públicas no se preocupan de mentir o no, sino de mantener su participación de mercado. Sólo buscan historias que levanten emociones.
Uno de sus estudios hace referencia al trabajo de agencias internacionales de prensa, en especial de AP, a quienes usted atribuye una condición Disneylandia. ¿Qué significa esto exactamente?
Es un estado en el que no sabes qué es verdad y qué no. Es una hiperrealidad. Disneylandia es solo un ejemplo para ilustrar la situación en la que sabes que estás ahí, pero lo que ves no es real. Al ver a los medios de comunicación corporativos pasa lo mismo: no se sabe qué es real y qué no.
¿Los periodistas están al tanto de esto?
No. Los medios de comunicación se han convertido en una industria de entretenimiento. Ellos tratan de presentar historias emotivas e intencionalmente lo hacen. Solo buscan una conexión emocional, que genere adicción. Ver las noticias es una adicción. Es un delirio de inconciencia, de excitación, de no saber nada…
Los periodistas se desenvuelven muchas veces en condiciones laborales muy adversas. ¿Cree usted que esta sea una decisión deliberada, en ciertos casos, con el fin de reproducir y mantener esta lógica de poder?
Claro y el capitalismo lo hace automáticamente. Los directivos de los medios tratan a los periodistas diciendo: ‘Si tú no lo haces, hay muchos más que lo pueden hacer por ti’. Esto hace competir a los periodistas.
¿Existe la posibilidad del trabajo periodístico independiente y de ganar dinero a la vez?
Es una gran pregunta. Mucha gente escribe excelentes historias en sus blogs o en otros medios independientes y no ganan dinero por eso. Un medio independiente no está pensado per se para hacer dinero. Por eso, el Gobierno debe reconocer la importancia de la información para la democracia y apoyar estas iniciativas.