Francisco Arias Fernández.─ Los enemigos de Nuestra América, de la unidad latinoamericana y caribeña, de los sueños bolivarianos y martianos de independencia acuden una y otra vez a los recursos más sucios para tratar de legitimar golpes políticos o militares, como parte de proyectos cuidadosamente diseñados en los sigilosos laboratorios de los servicios de inteligencia occidentales, que históricamente han trabajado en coalición.
Cuando la correlación de fuerzas en el continente ha sido mayoritariamente a favor de los procesos integracionistas y de respeto a la soberanía, acuden a la conformación de un coro neoliberal de expresidentes, como plataforma alternativa de “figuras políticas” para hallar respaldo a cuanta patraña sea necesaria contra gobiernos, procesos o funcionarios.
