Mostrando las entradas con la etiqueta fuerza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fuerza. Mostrar todas las entradas

La patria se defiende

Rosa Miriam Elizalde.—  El primero de mayo de 2026 quedará como una jornada de enorme densidad política para Cuba. Mientras más de 5 millones de personas se movilizaban en todo el país, con más de 600 mil habaneros concentrados frente a la embajada de Estados Unidos en el malecón, la Casa Blanca respondió con una nueva orden ejecutiva contra la isla. Fue una señal. Cuba llenó las calles para afirmar su voluntad de defenderse; Washington contestó endureciendo el cerco. 

La orden ejecutiva firmada por Donald Trump no es simplemente “más bloqueo”. Su gravedad no está sólo en que congela bienes, impide transacciones y amplía castigos. Reside, sobre todo, en que no se dirige únicamente contra estadunidenses que violen las leyes del bloqueo, sino contra “cualquier persona extranjera” que, a juicio del secretario de Estado o del Tesoro, opere en sectores de la economía cubana o preste apoyo material, financiero o tecnológico al gobierno de Cuba. Es decir, convierte a funcionarios estadunidenses en jueces globales con capacidad para castigar a ciudadanos, empresas y bancos de terceros países por relacionarse con la isla. 

La discrecionalidad es el corazón del mecanismo. No hace falta una sentencia ni un delito probado ni una violación cometida dentro de Estados Unidos. Basta con que la burocracia de Washington determine que alguien ha tenido relación económica o institucional con Cuba para activar sanciones. Ése es el verdadero salto: el bloqueo deja de ser política bilateral abusiva y se reafirma como pretensión de jurisdicción mundial. Estados Unidos no sólo sanciona: pretende decidir quién puede comerciar, financiar, invertir o cooperar con la nación caribeña. 

Por eso la fecha importa. La orden fue emitida el mismo día en que Cuba demostraba músculo político, organización social y capacidad de movilización. El mensaje de la Casa Blanca fue transparente: frente a la calle cubana, más castigo; frente a la soberanía, más presión; frente a la resistencia, más asfixia económica. 

Horas después, Trump completó el cuadro con una intervención en Florida en la que afirmó que “tomará el control” de Cuba “casi de inmediato” y que la isla sería su siguiente objetivo después de “terminar” el trabajo en Irán. Añadió que quizá haría detener el portaviones USS Abraham Lincoln a “unas 100 yardas” (91.44 metros) de la costa cubana, hasta que los cubanos dijeran: “muchas gracias, nos rendimos”. La frase no sólo es agresiva: es absurda. Un portaviones de ese tamaño no se coloca a esa distancia de la costa. Sería técnicamente inviable, militarmente irracional y operativamente ridículo. 

Pero el problema no es sólo la bravuconería: es la ignorancia con poder. Trump ya había dicho que por Cuba no pasan huracanes, como si desconociera la geografía elemental del Caribe. También afirmó que no le importaba que un buque ruso llevara petróleo a la isla porque “la gente necesita calefacción”, confundiendo la realidad energética cubana con la de países de invierno continental. Ahora imagina un portaviones estacionado a un palmo del malecón. La acumulación de disparates revela que se amenaza alegremente a un país que ni siquiera se conoce. 

El primero de mayo mostró dos imágenes opuestas. En La Habana y en toda Cuba, un pueblo movilizado bajo la consigna “La patria se defiende”. En Washington y Florida, un poder que responde con sanciones y fantasías de rendición. Pero cuando se amenaza a una nación que no se conoce, el error no es sólo político, es estratégico. 

Cuba es una sociedad organizada, con memoria histórica, con experiencia en resistir bajo duras presiones y con clara disposición a defender su soberanía. Pensar que una aventura bélica sería rápida o indolora es una peligrosa subestimación de la realidad. Lo que Trump imagina como trámite que le reportará el gesto

Llaman en EEUU a usar la fuerza militar contra Cuba

 La Red en Defensa de la Humanidad (REDH) denuncia hoy el pronunciamiento del representante del primer distrito congresional del estado norteamericano de Florida Matt Gaetz, instando a usar la fuerza militar contra Cuba, informó Prensa Latina.

En su declaración titulada «Con la verdad, por la paz y la justicia», la organización rechazó las palabras del congresista, quien durante una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara a la que pertenece, declaró que el presidente de su país, Joe Biden, debería atacar a Cuba, por la supuesta existencia de activos militares chinos en su territorio.

Según el texto de REDH, Gaetz expresó que apoyaba “una autorización para el uso de la fuerza militar para sacar activos militares chinos en Cuba” al tiempo que el comité discutía enmiendas a su Ley de Defensa Nacional.

La proclama publicada la víspera recordó que a principios de este mes el viceministro cubano de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío desmintió públicamente información falsa sobre el tema publicada en la prensa estadounidense carente de evidencia alguna.

Advirtió que la nación antillana, además de ser soberana, es firmante de acuerdos internacionales, y en consecuencia rechaza la presencia militar extranjera en América Latina y el Caribe.

La Red manifestó su apoyo a las palabras de Fernández de Cossío sobre el rechazo de La Habana a «toda presencia militar foránea en América Latina y el Caribe, incluida la de numerosas bases y efectivos militares de los Estados Unidos, en especial la base militar que ilegalmente ocupa una porción del territorio nacional en la provincia de Guantánamo».

El documento subrayó que América Latina como zona de paz, no es una mera consigna y advirtió que la amenaza contra Cuba constituye una amenaza contra todos los pueblos y contra el mundo.

«Es costumbre del imperio amenazar y actuar contra nuestra gente. Su caída incrementa la violencia y el belicismo por doquier», apuntó.

El documento explicó que Cuba ha sufrido el hacer injerencista e invasor de Estados Unidos desde sus inicios como nación y la agresión constante se agudizó luego del triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, política que Washington no ha variado, lo cual evidencia esta nueva amenaza de aplicar la fuerza militar y el accionar diario del bloqueo económico, comercial y financiero implementado por su Gobierno contra la isla.

«Esta es otra mentira más del imperio, otra excusa para justificar sus crímenes», concluyó la declaración de la REDH publicada en su sitio en internet.

Washington, la razón de la fuerza [+ video]

Manlio Dinucci.─ Hace dos semanas, Washington coronó presidente de Venezuela a Juan Guaidó, un individuo que ‎ni siquiera participó en la última elección presidencial venezolana, y declaró ilegítimo al ‎presidente Nicolas Maduro, constitucionalmente electo, anunciando incluso la posibilidad de ‎apresarlo y enviarlo a Guantánamo. ‎

La semana pasada, Washington anunció la suspensión del Tratado INF, culpando de ello a Rusia, y ‎abrió así una fase todavía más peligrosa de la carrera armamentista nuclear. ‎

La Historia oculta de negociaciones entre Washington y La Habana

William Leogrande (izq) y Peter Kornbluh, en La Habana.
Foto: David Vázquez.
Sobre el libro "Back Channel to Cuba"...

Piero Gleijeses.-- A finales de 1988, como la distensión entre Washington y Moscú floreció, Fidel Castro le dijo al presidente de Angola, José Eduardo dos Santos: “No sabemos cómo los Estados Unidos van a interpretar la paz y la distensión, si será una paz para todos, la distensión para todos, la convivencia para todos, o si los norteamericanos interpretarán ‘convivencia’ como la paz con la Unión Soviética – la paz entre los poderosos – y la guerra contra el pequeño. Esto aún no se ha visto. Tenemos la intención de seguir siendo firmes, pero estamos dispuestos a mejorar las relaciones con Estados Unidos si hay una apertura”.

No hubo ninguna apertura. Para los próximos tres años, ya que la Unión Soviética estaba al borde del colapso, los funcionarios estadounidenses presionaron a Gorbachov para cortar toda la ayuda de Moscú a Cuba. El colapso de la Unión Soviética, en diciembre de 1991, significó que La Habana estaba sola, y en una situación económica desesperada. Washington endureció el embargo, lo que hizo más difícil posible para terceros países comerciar con Cuba. Los funcionarios estadounidenses esperaban que el hambre y la desesperación obligarían al pueblo cubano a volverse contra su gobierno. Incluso después de que se dieron cuenta de que el régimen cubano no se vendría abajo, todavía Bill Clinton, George W. Bush, y – hasta hace unos meses – Barack Obama continuaron el embargo.

No hay problema que no se pueda solucionar matando gente

Iñigo Sáenz de Ugarte.- No se puede decir que sea ya una tendencia, pero algunos conservadores norteamericanos se están burlando de la escasa ayuda que el Gobierno de Obama ha prestado para encontrar a las más de 200 niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria. El senador John McCain no es exactamente un neoconservador, aunque ha dado tantos giros y saltos saltos en política exterior que es fácil perder la cuenta sobre su posición actual. Ahora ha dicho que ha llegado el momento de apostar por la acción. “No importa lo que esté haciendo el Gobierno nigeriano, nosotros deberíamos movilizar todos los recursos que tengamos”, dice McCain. “Todas las iniciativas humanitarias no servirán para arrebatar a las niñas a Boko Haram. Los marines, sin embargo, podrían servir”, ha escrito el periodista Jeffrey Golberg.

EE.UU. contra Cuba: fuerza para respaldar la retórica

Norelys Morales Aguilera.- La política de Estados Unidos, ya se sabe, está basada en la fuerza que sustenta la retórica sobre “democracia”, “derechos humanos” y otros asuntos, según convenga a la elite que delinea sus llamados intereses nacionales.

Tras los llevados y traídos discursos de cambio hacia Cuba, la política estadounidense se sostiene en el tiempo y no importa qué nuevo aplique la Isla si mantiene su Revolución a contrapelo de sórdidos rejuegos que en verdad no tienen que ver con la real conveniencia para EE.UU.

Los hechos lo confirman desde 1959 hasta hoy. “No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Esto lo escribió el 6 de abril de 1960, Lester Dewitt Mallory, quien se desempeñaba como subsecretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, en un memorándum secreto al presidente John F. Kennedy con una propuesta analizada en una reunión de altos cargos.

Pero, de vez en cuando aparece algún personaje en Estados Unidos que “enmienda” la política. En un informe, titulado “United States Security Policy Implications of a Post-Fidel Cuba” (Implicaciones de una Cuba post-Fidel para la política de seguridad de Estados Unidos), se advierte que los manejos hacia la Isla perdieron hace ya mucho tiempo su “efectividad” e “iniciativa creativa”, comenta el periodista Tracey Eaton en su blog Along the Malecon.

Firmado por el comandante Carlos A. Iglesias de la Fuerza Marítima estadounidense el documento de 44 páginas, divulgado por el Servicio de Información Técnica Nacional (NTI, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de EEUU y fechado el pasado tres de octubre, señala que los esfuerzos para derrocar al régimen cubano y apoyar al pueblo de la Isla han resultado “contraproducentes”, pues tras cada acción acometida por EEUU el “Gobierno revolucionario” ha salido “más fuerte y atrincherado políticamente”.

Mezquino ojo avizor, el oficial advierte que los cambios recientes en Cuba dan paso, por primera vez, a oportunidades “únicas” para hacer progresar los objetivos de la seguridad nacional estadounidense respecto a la Isla.

Si se desea un ejemplo de la retórica apoyada en la fuerza, la tozudez y la inutilidad, están las transmisiones de la TV que no se ve hacia Cuba: TV Martí, que recientemente organizó un despliegue para “que los cubanos vieran” un debate presidencial entre Barack Obama y el candidato republicano Mitt Romney, pero las expectativas de sus directivos no se cumplieron.

En Miami el director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (Office of Cuba Broadcasting), Carlos García Pérez indicó a la agencia de prensa AP, que la transmisión fue diseñada para que a través de la señal de Mega TV, que llega a la isla por el sistema DirectTv “los cubanos pudieran conocer ejercicio de la democracia y cómo funciona en Estados Unidos”.

Explicó que para que los cubanos se enteraran de la transmisión realizaron una promoción a través de correos electrónicos, mensajes de texto, radio y televisión, pero nadie consultado por AP recibió tampoco ningún aviso. Gasto de dinero y politiquería.

Otro indicador de la retórica tras de la fuerza es la Ley de Ajuste Cubano que establece que cualquier cubano llegado a territorio norteamericano, sin reparar en formas y métodos empleados para ello, que viva allí durante un año, puede recibir del Fiscal General (en la práctica las autoridades de inmigración), la condición de Residente Permanente en Estados Unidos. Un “soy cubano perseguido” basta.

Pero, los cambios a la Ley Migratoria cubana han descolocado a Washington y han puesto la bola en su cancha. El Gobierno de Estados Unidos se congratuló de la reforma migratoria anunciada en Cuba, pero advirtió de que puede ocasionar “cambios” en el flujo migratorio desde la isla y pidió a los cubanos que “no arriesguen sus vidas” en el mar.

¿Están previendo que los cubanos a quienes niegan sus visas los vayan a abrumar y algunos mantengan el interés de acogerse a la Ley de Ajuste cubano que da residencia automática al cubano que toque tierra norteamericana, como no sucede con otro extranjero?

“Estamos viendo la posibilidad de que los cambios a las regulaciones de visas de salida de Cuba puedan causar un cambio en los patrones de migración desde Cuba. Le recordaremos a la gente que no arriesgue sus vidas al emprender viajes peligrosos por mar”, dijo William Ostick, portavoz para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.

“Por supuesto, aún sin visas de salida, serán requeridas visas de entrada por casi todos los países en la región”, agregó.

Otro galimatías que los medios distorsionan bajo el presupuesto beneficioso a Estados Unidos de la retórica tras la fuerza.| Publicado en Cubahora