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Las utopías de la revolución cubana: una mirada en sus sesentas aniversarios

Ella está en el horizonte -dice 
Fernando Birri.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos 
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
Eduardo Galeano


Luis Suárez Salazar.─ En medio de los grandes problemas económicos, sociales, político-militares, civilizatorios y ecológico-ambientales que están afectando a la Humanidad, a la economía capitalista mundo y al sistema internacional de Estados; de la agudizada dinámica entre la revolución, la reforma, la contrarreforma y la contrarrevolución que otra vez se está desplegando en el sur político del continente americano; de las persistentes agresiones de los Estados Unidos, así como de los inclusos, difíciles y no siempre eficaces esfuerzos que en la década más reciente se han venido realizando para “actualizar” su modelo económico, social, político, ético e ideológico-cultural, al igual que su proyección solidaria e internacionalista, el primero de enero de 2019 la Revolución Cubana comenzó a cumplir los sesentas aniversarios de sus principales definiciones y realizaciones.

Gracias Fidel por señalarnos el camino

José Bell Lara.─ Presentación del libro Cien horas con Fidel en el XXI Seminario “Los partidos y una Nueva Sociedad”. Por una feliz iniciativa del partido del Trabajo se presenta una biografía a dos voces de un líder revolucionario, un combatiente por el futuro de nuestros pueblos que sigue batallando desde sus ideas y ejemplo. Este libro, Cien horas con Fidel, y el libro Fidel Castro Ruz, guerrillero del tiempo, ambos reúnen la mayor información sobre su trayectoria que conocemos.

 En una síntesis de su recorrido vital, tendríamos que señalar:

  • Que comprendió desde el primer día del golpe de Estado del tirano Batista, en 1952, que el momento era revolucionario y no de la política tradicional y en consecuencia encaminó su accionar en ese sentido.

La revolución socialista como objetivo histórico

Homar Garcés.- Generalmente se habla de revolución socialista sin considerar las transformaciones profundas que la misma implica. Se llega a pensar que basta simplemente con un cambio de leyes y de personajes en el escenario político para alcanzarla, omitiendo que la revolución nunca será posible sin efectuar cambios estructurales significativos, especialmente si hablamos de socialismo revolucionario.

Esto ha logrado que muchas veces se caiga en el lugar común de las consignas, sin que exista correspondencia alguna con la práctica revolucionaria, siendo éste -quizás- el propósito oculto de quienes las pregonan para dejar todo igual y así aprovecharse del poder conquistado. De ahí que resulte fundamental disponer de una teoría revolucionaria que no sólo explique la realidad que se busca transformar sino que sea también herramienta en manos del pueblo para confrontar y trascender los hechos y cambios producidos. De esta manera la revolución estaría en un proceso continuo de regeneración hasta lograr un nivel óptimo que permita su continuidad, evolución y consolidación.

Es preciso, por tanto, que los propulsores de la revolución socialista estén dispuestos a experimentar en sí mismos un cambio radical de sus patrones de conducta, tomando en cuenta que los mismos son resultado de siglos de vigencia del capitalismo y de sus valores mezquinos. En este caso, habría que emprender una lucha tenaz contra las disparidades de ingreso, riqueza y acceso a oportunidades impuestas por el sistema capitalista, sustituyéndolas por los valores que siempre han acompañado a la humanidad, pero que han sido minimizados en beneficio de la lógica capitalista. Esto supone iniciar una revolución cultural afirmativa, revalidando la historia y las luchas de nuestros pueblos. Como lo afirmara Antonio Gramsci, "no hay revolución sin revolución cultural", lo cual debe manifestarse tanto en cambios subjetivos como objetivos verdaderamente emancipatorios y socialistas que tengan un efecto directo en el desarrollo integral de las personas, incluyendo su ética y su moral.

Con tal convicción, será siempre posible la revolución socialista como objetivo histórico de la humanidad, entendiendo que la misma no sucederá como consecuencia de la inercia ni del azar sino que provendrá del esfuerzo permanente y consciente de los revolucionarios, provistos de propuestas programáticas y tácticas que ayudarán a orientarse a los sectores populares en la construcción colectiva del socialismo. El viraje histórico que la misma causará en la vida de nuestros pueblos dependerá en gran medida de la voluntad, la tenacidad y el compromiso real de quienes se consideran a sí mismos como revolucionarios y socialistas, en la medida que sean capaces de aceptar e impulsar los cambios radicales que deben originarse en lo político, lo social, lo económico y lo cultural, alterando así las relaciones de producción y de poder derivadas del sistema capitalista. [ARGENPRESS.info]