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Este Mayo pareció llorar el cielo

Norelys Morales Aguilera.─ Mayo es un mes hermoso. En Cuba "rompe la primavera", la providencial lluvia, como si tuviéramos cuatro estaciones y no solo la sequía y la lluviosa, tal vez por lo mismo de inexplicable, a priori, como eso de llamar isleños a los nacidos en las Islas Canarias, como si los cubanos no fuéramos isleños.

Tuvimos una megamarcha el día primero y se estrenaba el nuevo gobierno en el archipiélago. Bregamos por mejorar en la utopía, que sirve para caminar, según Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá, en esta Cuba nuestra; obra de este mundo, que está sucia de barro humano, y justamente por eso, y no a pesar de eso, sigue siendo contagiosa, otra vez Galeano.

Taparse con la sábana de otro y…otros demonios

La murmuración y el diablo de Hans Weiditz (1488-1534)
Fernando González Castro.─ Desde mi lejana infancia escucho la frase “Taparse con la Sábana de otro” y confieso que no le había dedicado un tiempo a analizar a profundidad su connotación, pero hace poco ante la repetición de un hecho, igual al que en tantas y tantas ocasiones he sido testigo, la frase emergió de mis recuerdos y fijó en mi mente el peso de su significado, lo que de paso me llevó a reconocer la sabiduría que encierra el refranero Popular.

El caso en cuestión está dado por la aviesa práctica del chisme, el brete, el chanchullo sustentado, como es su naturaleza, por la falta de valor personal. Uno de los presentes en una reunión a la que asistí, pidió la palabra y dijo: “Una persona que por ética no puedo decir me planteó que…” y ahí mismo soltó un rosario de señalamientos críticos contra la administración del centro y el sindicato. Lo triste del caso es que los señalamientos quedaron despersonalizados; “esa etérea persona” a la que inicialmente hizo referencia el expositor parecía alguien omnipresente y con el don de la oblicuidad; parecía haber sido testigo en todos y cada uno de los casos expuestos aún cuando distaban unos de otros en tiempo y espacio. Lo inaudito es que los participantes en la reunión asumimos (yo entre ellos) el “supuesto testimonio” de ese alguien como algo preocupante que debía urgentemente analizarse.