Norelys Morales Aguilera.-- Mientras la derecha venezolana y la prensa cómplice internacional apuntan a las causas del asesinato del diputado por el PSUV, Robert Serra Aguirre, y su compañera María Herrera como una acción de la delincuencia, las primeras investigaciones indican a las autoridades que “sin duda su muerte obedeció a una macabra encomienda”, dijo el ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, este 2 de octubre de 2014.
También los participantes en la cruzada mediática contra Venezuela y los actores de la guerra psicológica contra el pueblo venezolano disparan que el presidente Nicolás Maduro “politiza” el suceso, e intentan banalizar el gravísimo actuar de la derecha, de los sicarios colombianos y sus vínculos en Venezuela; además de la rectoría de Álvaro Uribe en retorcidas acciones políticas y de paramilitarismo con el apoyo inequívoco de prófugos de la justicia que se cobijan en Miami y otros sitios. Todo, en el plan maestro de Estados Unidos por sumir a la República Bolivariana en el caos y la ingobernabilidad, para ellos intervenir.
Sin embargo, el presidente venezolano afirmó la noche de este jueves 2 de octubre en la capilla ardiente de la Asamblea Nacional venezolana, que están cerca de darle un duro golpe a la banda de criminales que asesinaron al diputado y su compañera.
