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Canibalismo corporativo: lo que viene

Silvia Ribeiro.-- La fusión entre Monsanto y Syngenta, dos de las más grandes y combatidas empresas de semillas transgénicas y agrotóxicos a nivel mundial, parecía una mala fantasía. Hoy es probable, y sólo una de las fusiones espectaculares que están ocurriendo. Aunque Syngenta rechazó por segunda vez a Monsanto –porque quiere más dinero–, otras dos gigantes, DuPont (dueña de Pioneer) y Dow Chemicals, acordaron fusionarse en diciembre 2015. Monsanto sigue intentando con Syngenta.  Es apenas un rincón del escenario: los planes de las corporaciones van más allá, en pos de controlar sectores claves y cada vez más grandes de la producción agroalimentaria.

En 1981, el Grupo ETC (entonces llamado RAFI) denunció que las empresas de agroquímicos estaban comprando las semilleras, y que su objetivo era desarrollar cultivos que toleraran los tóxicos de las propias empresas, para crear dependencia de los agricultores y vender más veneno, su negocio más lucrativo. Nos llamaron alarmistas, dijeron que tal tecnología  nunca iba a existir; hasta que en 1995 la industria comenzó a plantar transgénicos: exactamente ese tipo de semilla.

Marcha mundial contra la transnacional Monsanto

Hoy 12 Octubre, activistas de todo el mundo se unirán a la Marcha contra Monsanto. La web de la movilización explica:

¿Por qué marchamos?

  • Investigaciones científicas han demostrado que los alimentos genéticamente modificados de Monsanto pueden conducir a problemas graves de salud, como el desarrollo de tumores cancerigenos, infertilidad y defectos congénitos.
  • En los Estados Unidos, la FDA, la agencia encargada de garantizar la seguridad alimentaria de la población, es dirigida por Michael Taylor, ex vicepresidente de política pública de Monsanto. También en la USDA, Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, está el jefe Roger Beachy, un ex director de Monsanto.
  • Recientemente, el Congreso de EE.UU. y el presidente Obama aprobó la ley H.R.933, más conocido como ¨Monsanto Protection Act¨ que, entre otras cosas, niega autoridad a las cortes federales para cesar la plantación y venta de cosechas transgénicas al margen de que representen un riesgo para la salud de los consumidores.

Abejas robot: El último plan de Monsanto para propagar cultivos transgénicos

La transnacional estadounidense Monsanto decidió crear unas abejas robot para propagar los cultivos transgénicos. Este proyecto sustituirá la fauna asociada con la agricultura, exterminada por los pesticidas de la empresa.

Este plan de Monsanto obedece a la marcada toxicidad de los pesticidas utilizados en sus campos de cultivo, los cuales desde mediados de los años de 1990 han provocado una disminución general tanto del bienestar como de la población de la biodiversidad, con especial impacto en las abejas.

Grito internacional contra Monsanto en 298 ciudades del mundo

El próximo 25 de mayo activistas de decenas de países en todo el mundo participarán en una protesta global contra el gigante biotecnológico Monsanto, levantando su voz contra sus excesos contra la naturaleza, los agricultores y los consumidores.

Un total de 298 ciudades de 36 países del mundo serán el escenario de una protesta mundial contra Monsanto, cuyos productos transgénicos, según denuncian los activistas, perjudican la salud, causando cáncer, infertilidad e incluso defectos en los fetos, según Rusia Today.

Brasil, Monsanto en problemas

Carmelo Ruiz Marrero.- La compañía de biotecnología estadounidense Monsanto, la mayor empresa semillera del mundo, podría acabar teniendo que pagar $7.500 millones a cinco millones de sembradores de soya brasileños que están demandando la compañía por regalías.

Monsanto, una de las corporaciones más detestadas del mundo, se ha convertido en los ojos de muchos en el más fácilmente reconocible símbolo del control corporativo sobre los alimentos y la agricultura. Sus tácticas de mano dura para cobrarle regalías a agricultores por sus semillas patentadas han sido documentadas en las películas Food Inc, y El Mundo Según Monsanto.

A esta corporación, tan acostumbrada a demandar y amedrentar a agricultores, se le ha virado la tortilla en Brasil, donde ahora es demandada por agricultores.

Brasil es el segundo productor a nivel mundial de cultivos transgénicos o genéticamente modificados (GM), superado solamente por Estados Unidos. La vasta mayoría de esta área cultivada consiste de soya que ha sido alterada genéticamente por Monsanto para resistir al herbicida Roundup, producto de la misma compañía.

Brasil exporta la mayor parte de su cosecha de soya a Europa y China para uso como biodiesel o como alimento para ganado. Se estima que el 85% de la soya brasileña es GM. No se sabe la proporción exacta porque la soya de Monsanto fue contrabandeada desde Argentina comenzando en 1998. En 2005 el presidente brasileño Lula, al verse frente a una situación de hechos consumados, legalizó la siembra de soya GM en el país.

Una vez legalizada su soya, Monsanto comenzó a cobrar a los cultivadores brasileños un impuesto de 2% por su producción de soya GM. La compañía también mercadea soya no GM y les requiere a los agricultores mantener ambas variedades estrictamente separadas. Si se encuentra soya transgénica en un cargamento de soya que se supone que no sea GM, se le penaliza al agricultor con un cobro de 3%.

En 2009 un grupo de sindicatos rurales del estado brasileño de Rio Grande do Sul demandaron a Monsanto, acusando que la soya GM y no GM son prácticamente imposibles de separar y que por lo tanto el “impuesto Monsanto” es injusto.

Esta alegación contradice directamente uno de los principales puntos de propaganda de la industria de la biotecnología: que las semillas y plantas transgénicas nunca aparecerán donde no se supone que estén. Esta ocurrencia, conocida como contaminación genética, es negada rotundamente por las compañías. Cuando esto ocurre, lo niegan, pero cuando la evidencia es demasiado contundente como para negarla, le restan importancia o le echan la culpa al agricultor.

“El problema es que segregar la soya GM y convencional es difícil, dado que la soya GM es altamente contaminante”, declaró João Batista da Silveira, presidente del Sindicato Rural de Passo Fundo, uno de los principales demandantes en el caso.

El pasado mes de abril un juez de Rio Grande Do Sul determinó que los cobros de Monsanto son ilegales y notó que la patente de la semilla de soya GM de la compañía estaba expirada en el país. Le ordenó a la empresa a dejar de cobrar regalías y también a devolver todas las regalías cobradas desde 2004- estamos hablando de $2 mil millones.

Monsanto está apelando, pero recibió otro golpe el 12 de junio cuando el Tribunal Supremo de Brasil decidió unánimemente que lo que decida la judicatura de Rio Grande do Sul deberá aplicarse al país entero. Esto sube la suma en cuestión a $7.500 millones. Ahora los agricultores demandantes son cinco millones.

En un terso comunicado, Monsanto declaró que seguirá cobrándole regalías a los sembradores brasileños hasta que termine de resolverse el caso.

En 2008 la revista científica Chemical Research in Toxicology publicó un estudio por el científico francés Gilles-Eric Seralini, especialista en biología molecular y profesor de la Universidad de Caen, que indica que el Roundup es letal para células humanas. Según su investigación, dosis mucho menores que las utilizadas en cultivos de soya provocan muerte celular en solo unas horas.

En 2010 la misma revista publicó un estudio revisado por los pares de la autoría del embriólogo argentino Andrés Carrasco, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, que determina que el glifosato, ingrediente activo del Roundup, es extremadamente tóxico a embriones de anfibios aún en dosis hasta 1.540 veces menores que las utilizadas en las fumigaciones agrícolas.

Ruiz Marrero es autor, periodista y educador ambiental. Dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/es). Su cuenta Twitter es @carmeloruiz

Para más información sobre Monsanto: http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Monsanto

http://alainet.org/active/56761

Monsanto intenta beneficiarse del terremoto de Haití, de Las 25 Noticias Más Censuradas 2010/2011 (N° 18)

Ernesto Carmona.- En mayo de 2010, seis meses después del terremoto que destruyera Haití, la transnacional estadounidense Monsanto “donó” al país 475 toneladas de semillas transgénicas de maíz y verduras híbridas. Mientras la mayoría de los países latinoamericanos estaban atareados entregando ayuda verdadera y asistencia médica, con un silenciado equipo de Cuba a la cabeza, la transnacional introducía subrepticiamente las semillas repudiadas por todos los agricultores del tercer mundo, revelaron la agencia latinoamericana www.Alainet.org y la revista progresista “Diagonal” de España, al difundir una noticia que fue seleccionada como la historia periodística más ocultada por los grandes medios N° 18 por el Proyecto Censurado de California.

La supuesta “ayuda” fue aplaudida por el Foro Económico Mundial de Davos y para distribuirla, ofreció sus servicios “gratuitos” la polifacética Agencia Internacional de Desarrollo de EEUU (USAID, por su sigla en inglés), cuya versatilidad abarca múltiples actividades, desde el financiamiento de grupos terroristas y oscuros negocios de “obras públicas” mal terminadas o deficientes, que sólo favorecen a los contratistas estadounidenses que operan en la “reconstrucción” de países ocupados por tropas de EEUU, como Afganistán e Irak.

Un mes después, el 4 de junio de 2010, alrededor 10.000 agricultores haitianos realizaron una manifestación contra la donación de la transnacional de semillas transgénicas. “Si las semillas de Monsanto entran en Haití, desaparecerán las semillas del campesinado”, dijo Doudou Pierre Festil, del Movimiento de Agricultores de Papaye y coordinador de la Red Nacional de Seguridad y Soberanía Alimentaria. Los agricultores haitianos denunciaron que las semillas de Monsanto no se pueden reutilizar cada año, porque conducen a la necesidad de comprar semilla nueva a la transnacional en cada estación de siembra.

Además, la Organización Ruta del Agricultor advirtió que si ingresaban las semillas, Monsanto podría forzar a los agricultores a depender de esa compañía y que tal dependencia también podría extenderse a los fertilizantes y herbicidas requeridos, que -de paso- también son producidos por la misma transnacional norteamericana. “El gobierno haitiano [de René Préval y su sucesor, Michel Martelly] utiliza el terremoto para vender el país a las transnacionales”, denunció Chavannes Jean Baptiste, coordinador del Movimiento de Campesinos de Papaye. Monsanto es la compañía de semillas más grande del mundo: controla el 20% del mercado y el 90% de patentes biotecnológicas agrícolas. El devastador terremoto de enero 2010 dejó 300.000 muertos, medio millón de heridos y destruyó un millón de hogares.

Según la Agencia Latinoamericana de Información, Alainet.org, las ganancias de Monsanto en el trimestre que cerró el 28 de febrero de 2010 b ajaron a 887 millones de dólares, contra 1.090 millones en el mismo trimestre del año anterior, acusando una caída de 19%, atribuida por la corporación a la disminución en las ventas de herbicidas y productos químicos. El director ejecutivo de la transnacional, Hugh Grant, reconoció en abril de 2010 que no podrían recurrir al aumento de precios para revertir las caída, ya que los agricultores no se muestran dispuestos a pagar precios más altos por las nuevas líneas de semillas transgénicas, algunas dos veces más caras que las variedades tradicionales más cultivadas hoy en todo el mundo. "Al no ser posible subir el precio de sus productos, la única salida para Monsanto es revertir la caída en su tasa de ganancia con la apertura de nuevos mercados consumidores", escribió Thalles Gomes en Alainet. No es casualidad que a menos de un mes de esas palabras de Grant llegaran a Haití las semillas de Monsanto.

De acuerdo con Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Movimiento Campesino Papaye (MPP, por sus siglas en francés) y miembro de la Vía Campesina, en la actualidad existe escasez de semillas en Haití debido a que “muchas familias rurales utilizaron su semilla de maíz para alimentar a los refugiados”, escribió Julio Rojo en el número 131 de la revista Diagonal publicada en Madrid el 28 de julio de 2010. Sin embargo, denunció que detrás de la donación se esconde un intento de colonización económica: “El Gobierno haitiano está utilizando el terremoto para vender el país a las transnacionales”.

Monsanto jura que las semillas donadas son híbridas (producidas manualmente, a través de polinizaciones cruzadas) y no transgénicas (modificadas genéticamente), pero las organizaciones campesinas argumentan que su introducción en Haití no incrementará la soberanía alimentaria ni la autonomía campesina del empobrecido país porque las semillas no pueden ser reutilizadas cada año sino que hay que comprárselas anualmente a Monsanto. Y ése es, precisamente, el negocio de la transnacional alimentaria que pretende someter al mundo entero con sus semillas y los indispensables herbicidas y demás productos químicos que ella misma también fabrica y vende.

Fuentes:
- Diagonal journal: “Monsanto hace negocios en Haití tras el terremoto”, Julio Rojo, 28 July 2010. http://www.diagonalperiodico.net/Monsanto-hace-negocio-en-Haiti.html
- Agencia Latina de Información: “Monsanto y el Proyecto Vencedor”, Thalles Gomes, 19 May 2010. http://www.alainet.org/active/38266
- Proyecto Censurado:
http://www.mediafreedominternational.org/2011/04/09/monsanto-tries-to-get-benefit-from-haiti’s-earthquake/
- Student Researchers: Joan Pedro, Luis Luján
- Faculty Evaluator: Dra. Ana I. Segovia, Universidad Complutense de Madrid, Madrid (Spain)

[ARGENPRESS.info]