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La guerra global del gas: ¿Al-Qaeda en la torre Eiffel?

Un soldado francés en la ciudad maliense de Niono, el domingo 20 de enero de 2013.
Alfredo Jalife-Rahme.- Ha sido muy ilustrativa la confesión de las partes interesadas, desde Libia hasta Argelia y pasando por Mali, lo cual nos evita tener exponer evidencias irrefutables, como reza el sacrosanto apotegma penal aplicable a los yihadistas de al-Qaeda, quienes están siendo usados como carne de cañón en la prístina agenda geopolítica/geoeconómica de la OTAN, encabezada por Estados Unidos, con el fin de hacer prosperar triplemente sus objetivos en:

1- El norte de África/Sahara/Sahel: región pletórica en materias primas, sobre todo, gas, uranio y oro;

2- la parte oriental del mar Mediterráneo (Gaza/Líbano/Chipre/Siria): región pletórica en gas;

3- la región del golfo Pérsico: sobresaturada en hidrocarburos.

En «Bajo la Lupa» [1] ya planteé –en septiembre de 2011– la hipótesis de la «guerra del gas» que se libra en la costa oriental del Mediterráneo (desde Gaza hasta Siria), mientras que la Red Voltaire ha expuesto que detrás de la conflagración en Siria se encuentra «el centro de la guerra del gas en el Medio Oriente» [2].

La entrevista de Michael Maloof, experto del Pentágono en la fase del bushiano Ronald Rumsfeld, al cada vez más imprescindible canal de televisión Russia Today, esclarece el empantanamiento de Francia como consecuencia de la intervención en Mali –su antigua colonia– que se puede convertir en el «Afganistán» de París [3].

Michael Maloof hasta presagia un epílogo «trágico» (sic) al presidente Hollande y confiesa sin tapujos el papel que jugó el Comando de Estados Unidos para África (AfriCom) en la «formación y entrenamiento» (¡nuevamente sic!) de los tuaregs –legendarios nómadas del Sahara/Sahel–, que luego «desertaron» extrañamente para aliarse a los salafistas, quienes practican una lectura integrista del Corán, y a la franquicia de al-Qaeda en el Maghreb Islámico (AQMI).