Ricardo Alarcón De Quesada. – La buscaron febrilmente, día y noche, durante mucho tiempo. Era la única pista para descubrir a los autores de un hecho insólito que estremeció a la sociedad norteamericana y fue un duro golpe al régimen de Richard Nixon que entonces parecía imbatible. Nunca antes alguien fue capaz de entrar a una oficina del Buró Federal de Investigaciones, vaciar sus archivos secretos y salir con su abultada carga sin dejar rastro.
