1. Habla en la ONU el presidente Miguel Díaz-Canel y pasa en mi casa, por delante de mi televisor un joven, que por precisamente su juventud, lleva de política solo la inmediatez y en el tuétano cambiar todo lo que debe ser cambiado. "Me cuadra cómo habla ese tipo" dijo al paso, montó en su bicicleta y siguió.
2. La elegancia y la facundia es algo que arroba a la gente de Cuba, pero tales atributos no serían nada si estuviesen ausentes de contenido o de sinceridad. Le pregunto a otro joven lo qué observa en él y la respuesta es: "se ve que está trabajando. Habla poco, hace, y no hace promesas que no puede cumplir". En otras palabras, la demagogia no cabe en un dirigente de la Revolución. Pero, aprecia las cosas que se hacen con gusto y compromiso. De sus primeros pasos dirigiendo en Villa Clara le recordamos desarrollando su pensamiento acerca de "la cultura del detalle", que en esencia es desbancar a los burócratas del hecho cotidiano.
