Los tres pisos de mansión de estilo francés, erigidos en 1917 a unos tres kilómetros de la Casa Blanca, pasaron inadvertidos durante años para muchos transeúntes en el número 2630 de la histórica calle 16. No había ni banderas ni sellos oficiales que relacionaran con la isla caribeña ese edificio flanqueado por otros inmuebles centenarios.Solo los más curiosos reparaban en el cartel situado en la verja. Identificaba el edificio como la Sección de Intereses de Cuba y dejaba clara su dependencia de la embajada en Washington de Suiza, el país que ejerció como mediador entre los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría durante años de ausencia de relaciones diplomáticas,
