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| Foto: www.fotografocubano.blogspot.com |
Norelys Morales Aguilera.─ Quien haya escuchado las últimas palabras emitidas por radio del capitán del vuelo 455 de Cubana de Aviación, Wilfredo Pérez Pérez, a la torre de control del aeropuerto de Aeropuerto de Seawell, en Barbados, aquel nefasto 6 de octubre de 1976 no puede menos que compartir la desesperación de quien lucha ante la tragedia por evitar la muerte.
“!Tenemos una explosión a bordo, estamos descendiendo inmediatamente!... ¡Tenemos fuego a bordo! ¡Solicitamos aterrizar de inmediato! ¡Tenemos una emergencia total!”