La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, enfrenta una fuerte crisis política luego de que la prensa local revelara sus vínculos con Damián Valenzuela Mayer, un asesor político argentino que está acusado de fraudes que suman millones de dólares en varios países.
El caso tomó de inmediato una fuerte relevancia, ya que estalló de manera simultánea a la conmoción que ha provocado en América Latina la detención de Fernando Cerimedo, el argentino que asesoró a la mayoría de los políticos de derecha en la región y que ahora se encuentra preso en Bolivia, acusado de intento de feminicidio, enriquecimiento ilícito y delitos de narcotráfico.
Hasta ahora, la captura de Cerimedo no había tenido mayor impacto en Perú dado que no hay pruebas de que haya asesorado a Fujimori. Sin embargo, el semanario Hildebrandt en sus trece reveló este mes que otro cuestionado consultor argentino sí participó en la campaña.
"(Valenzuela Mayer) tiene una relación muy estrecha con Fujimori desde hace un año. Fue parte del círculo más cerrado de la campaña de Fuerza Popular. Tuvo asiento especial en el Congreso el 28 de julio, durante los actos de asunción del cargo y más tarde en Palacio de Gobierno, en la juramentación del gabinete", afirmó.
De acuerdo con Página 12 de Argentina, El cuestionado empresario argentino, que no vive en el Perú, pero tiene intereses empresariales en el país desde 2011, ha viajado a Lima once veces desde octubre de 2025. El 28 de julio asistió como invitado especial a la juramentación de Fujimori como presidenta, con un espacio privilegiado en el hemiciclo del Congreso. En el artículo de “Hildebrandt en sus Trece” se relata que Valenzuela estuvo en la ceremonia de toma de mando de la presidenta peruana y también en la cena de gala ofrecida a los invitados especiales.
Valenzuela ha respondido al reportaje que lo ha puesto al descubierto demandando al director del semanario “Hildebrandt en sus Trece”, César Hildebrandt, y al autor del reportaje, Eloy Marchán, por un millón de dólares por supuesta difamación. Dice que no es un estafador, como afirma el medio, porque no tiene una sentencia penal por estafa, pero elude decir que tiene denuncias y sentencias por fraude en el fuero civil. Los periodistas le han respondido rechazando el intento de intimidación para callarlos y presentando nuevos elementos de las denuncias contra Valenzuela.
El medio publica documentos que revelan que el empresario argentino tiene cinco denuncias por fraude —que en el sistema judicial peruano equivalen a estafa— en el fuero civil en La Florida, en Estados Unidos, entabladas por clientes a quienes, a través de la empresa Latin American Invest, pidió grandes cantidades de dinero, millones de dólares, para invertir, ofreciéndoles importantes ganancias, pero luego no cumplió con lo ofrecido y no devolvió el dinero que le dieron. Se consignan tres sentencias contra Valenzuela para que pague a clientes que lo demandaron reclamándole en conjunto más de 13 millones de dólares. Otros dos casos, que suman cerca de 5 millones de dólares reclamados, están en proceso.
En Argentina, informa el semanario, María Mercedes Contreras demandó en 2017 a la empresa Stonex, presidida por Velenzuela, y ganó el proceso en el que reclamaba 8,1 millones de pesos que había entregado con promesas de grandes ganancias que nunca llegaron. En 2024, en Uruguay, el Banco Central de ese país le retiró el permiso para operar a Banfisol, otra empresa de asesoría de inversiones de Valenzuela, por dar información falsa a las autoridades.
Puesto al descubierto Valenzuela, otro asesor extranjero de Keiko Fujimori, el cubanoestadounidense Carlos Díaz-Rosillo, lo defendió. Díaz-Rosillo, que tuvo un papel central en la campaña de Fujimori, fue funcionario en el primer gobierno de Donald Trump y actualmente es presidente del Centro Adam Smith para la Libertad Económica de la Universidad Internacional de Florida, una usina de la ultraderecha regional, que en 2025 contrató a Keiko para supuestas tareas académicas. A diferencia del caso de Valenzuela, la asesoría de Díaz-Rosillo a la campaña fujimorista fue pública. Díaz-Rosillo, que ha dicho ser amigo de Valenzuela, está envuelto en otra revelación que compromete a Fujimori.
El diario La República ha puesto al descubierto su vinculación con el consultor argentino Fernando Ceremido, el asesor en las sombras del presidente boliviano Rodrigo Paz, antes de Javier Milei y estrechamente vinculado a los Bolsonaro en Brasil, detenido en Bolivia por intentar asesinar a su pareja. La República ha publicado en estos días una foto de ambos juntos, tomada el 23 de marzo de 2025 y difundida en ese momento por Ceremido en sus redes anunciando una reunión de trabajo. Ceremido es especialista en campañas sucias y de desinformación. El candidato progresista Roberto Sánchez, que compitió contra Fujimori, fue blanco de este tipo de campañas.
Las relaciones secretas y los vínculos con oscuros personajes no sorprenden en una presidenta como Keiko Fujimori, que tiene una larga historia, personal y partidaria, de campañas sucias contra sus rivales, corrupción y tratos clandestinos.
Demandas
También aseguró que el empresario, quien enfrenta múltiples sanciones y procesos judiciales por presunto fraude, mantiene una fuerte influencia en el Gobierno de Fujimori, quien recién asumió el pasado 28 de julio.
Pero de todo esto nada se sabía hasta que el semanario publicó fotos que prueban que, pocos días antes de que Fujimori comenzara su Gobierno, se reunió en secreto con Valenzuela Mayer durante dos horas en un spa ubicado en Lima. No era la primera vez y nada tenía que ver con cuestiones sentimentales, como se especuló en un primer momento.
Entonces se descubrió que, desde noviembre del año pasado, el argentino viajó por lo menos en 11 ocasiones a la capital peruana; que tiene cinco denuncias civiles por fraude en Florida (EE.UU.) y que en tres casos se le ha condenado a pagar a clientes que reclaman 13 millones de dólares. Las denuncias se repiten con otras víctimas que lo han demandado en Argentina, Uruguay, lo que ha puesto a Fujimori y a su Gobierno en el ojo del huracán.
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