Trumpadas a la cooperación internacional

Kevin M. Navia.- Es irónico cómo hace solo par de meses, había personas que consideraban a Donald Trump «merecedor» del Premio Nobel de la Paz. ¿Cómo puede ser digno de este premio una figura política que ha desestabilizado y atacado ahí dondequiera que ha puesto el ojo?

Así lo demuestra una de sus más recientes acciones, que atenta, no contra alguna nación que «necesite» ser «salvada», sino contra su propio país: la administración Trump retiró a Estados Unidos de alrededor de 60 organizaciones multilaterales, sinsentido que se suma a la salida de la Organización Mundial de la Salud, a principios de 2025.

En un comunicado que acentúa el distanciamiento del Gobierno estadounidense con el multilateralismo y la cooperación global, la Casa Blanca anunció oficialmente la retirada de 66 organizaciones internacionales. De estas, 31 pertenecen al sistema de las Naciones Unidas (ONU).

Según el documento, tal acción se justifica bajo los argumentos de que, esas organizaciones «operan en contra de los intereses nacionales de Estados Unidos» y «son innecesarias, derrochadoras, mal gestionadas, están al servicio de los intereses de actores que promueven sus propias agendas contrarias a las nuestras, o representan una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad general de nuestra nación».

La mayoría de las organizaciones de las que Trump retiró a su país se centran en clima, migración y derechos laborales; «agendas» que el mandatario ha considerado que no son «favorecedoras a los intereses estadounidenses».

Entre ellas se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la Agencia Internacional de Energía Renovable, el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Fondo de Población de la ONU y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, entre otros.

Esas acciones socavan décadas de trabajo multilateral entre naciones de todo el orbe. Especialistas coinciden, entre otros aspectos, en que la desvinculación estadounidense es un golpe directo a cualquier avance en materia de cambio climático, dado que la nación es uno de los mayores emisores globales.

El secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó la decisión y declaró que, pese a su impacto, «todas las entidades seguirán adelante con la implementación de sus mandatos, tal como les fueron otorgados por los Estados miembros».

La Vicepresidenta primera de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva en una declaración sentenció: «A la Casa Blanca no le importa el medio ambiente, la salud o el sufrimiento de las personas» y «la paz, la justicia, la cooperación o la prosperidad no figuran entre sus prioridades».

Granma

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