8/11/16

Nuestra América ante las elecciones de Estados Unidos

Richard Morales.─ El desenlace de las elecciones en Estados Unidos tendrá un profundo impacto sobre el futuro de América Latina, ya que por primera vez en décadas hay una diferencia sustancial entre las concepciones del mundo de sus candidatos. La pregunta sin embargo, no debe centrarse en que harán ellos, sino en que haremos nosotros, y si, sea cual sea el resultado, estaremos preparados para asumir una posición firme e independiente guiada por el bienestar de nuestros pueblos.

Primero, es indispensable establecer que ninguna elección variará los objetivos de la geopolítica estadounidense para nuestra región, la cual está determinada por las pretensiones imperiales de su establishment, como bloque hegemónico donde se articulan los intereses de sus diversos sectores de poder. Esos objetivos giran en torno al control sobre los abundantes, pero finitos, bienes comunes existentes en Latinoamérica, necesarios para alimentar el modelo de acumulación capitalista con sus insostenibles niveles de consumo, despilfarro y desperdicio.

América Latina es el pilar sobre el cual Estados Unidos mantiene su cada vez más precario lugar como poder dominante en un mundo que tiende hacia la multipolaridad; por ello, deben asegurar el dominio militar, económico y político sobre nuestra región para mantener el acceso privilegiado a esos bienes comunes. Ese acceso lo obtienen a través de gobiernos entreguistas que facilitan acuerdos de colaboracionismo militar, camuflados en función del narcotráfico, y tratados de libre comercio, que constitucionalizan por encima de las constituciones nacionales, relaciones bilaterales y multilaterales asimétricas.

Pero aunque el objetivo sea el mismo, los caminos para alcanzarlo varían entre Clinton y Trump.

Por un lado, Clinton ha manifestado su intención de ampliar los lazos comerciales con la región, a través de esquemas neoliberales de alcance continental, reminiscentes del difunto ALCA, que cobran vida a través de los TLC, la Alianza del Pacifico y TPP, buscando hacer de la región un gran mercado a disposición de las transnacionales estadounidenses. Estos tratados exceden lo comercial, regulando el control sobre los flujos financieros, legislaciones laborales, propiedad intelectual, biodiversidad, sistemas de educación, salud y pensiones, producción agropecuaria, etcétera, entregando estos sectores a la rapiña especulativa de las transnacionales.

Por el otro lado, Trump, aunque a veces incoherente en sus planteamientos, deja entrever posiciones proteccionistas, mostrándose contrario a los tratados de libre comercio, buscando fortalecer el mercado interno estadounidense por encima de las transnacionales para evitar la fuga de inversiones y empleos. Trump pretendería establecer con nuestros países relaciones neocoloniales similares a las utilizadas en la primera mitad del siglo veinte, más enfocadas en explotar y extraer que en invertir y especular, haciendo de nuestros países socios menores serviles de las empresas nacionales estadounidenses.

Ambos Clinton y Trump, a pesar de sus inclinaciones hacia diferentes sectores del capital, transnacional o nacional, intentarán ampliar nuestra histórica dependencia, utilizando si es necesario la fuerza de las armas, los golpes blandos o el chantaje económico, lo que significa la profundización de un modelo desigual que inhibe el aprovechamiento real de nuestro potencial, atrofiando las energías productivas y creativas de nuestros pueblos, reduciéndonos a meros apéndices subdesarrollados.

Ante el liberalismo hipócrita, elitista y belicista de Clinton, y el chovinismo racista, sexista y provocador de Trump, nuestra respuesta debe ser dejar de mirar al norte como respuesta, para empezar a mirarnos unos a otros, como hermanas republicas latinoamericanas que toman la decisión de forjar un destino común, estableciendo relaciones de solidaridad, reciprocidad y complementariedad, poniendo nuestros bienes y capacidades al servicio de nuestro propio bienestar, encontrando en la integración continental la fuerza con la que repeler toda injerencia y la base sobre la cual asentar una auténtica soberanía Nuestramericana.

Richard Morales
Politólogo
moralespanama@gmail.com

http://www.alainet.org/es/articulo/181497
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