19/6/15

Público el pacto encubierto entre Israel y los Estados Árabes del Golfo

Murtaza Hussain.-- En 2009 un cable diplomático del Departamento de Estado de Estados Unidos desveló por primera vez la sospecha sobre la consolidación de una alianza entre Israel y los Estados árabes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El cable citaba a Yacov Hadas, funcionario de la embajada israelí, y señalaba: “[...] los árabes del Golfo admiten el papel israelí por lo que perciben de la estrecha relación de Israel con Estados Unidos”, y añadía: “los Estados del CCG se piensan que Israel puede hacer milagros”.

Israel y los Estados del Golfo compartían ya entonces el interés por contrarrestar lo que consideraban el aumento de la influencia iraní en Oriente Próximo. Así, mientras ambas partes parecían oponerse en público –la operación militar israelí Plomo Fundido que acababa de cobrarse más de 1.400 vidas palestinas en la Franja de Gaza recibió la condena de Arabia Saudí, que la calificó en carta a Naciones Unidas como “feroz agresión”– sus dirigentes mantenían en secreto “buenas relaciones personales”, según un cable referido por Hadas. Al parecer, el funcionario israelí añadió que los árabes del Golfo “aún no están preparados para hacer público lo que dicen en privado”.
Han pasado ya seis rápidos años y parece como si los Estados del CCG ya estuvieran listos para hacer públicas sus buenas relaciones con Israel. En un evento que ha tenido lugar esta semana en el Consejo de Relaciones Exteriores en Washington (del que ha informado Eli Lake en Bloomberg) ex funcionarios saudíes e israelíes de alto rango no sólo han compartido escenario sino que han revelado que ambos países han celebrado una serie de reuniones de alto nivel para discutir objetivos estratégicos compartidos, particularmente en relación con el ascenso regional de Irán. En el encuentro de Washington, el ex general saudí Anwar Eshki promovió abiertamente un cambio de régimen en Irán mientras que el ex embajador israelí ante la ONU, Dore Gold, en otro tiempo crítico feroz de Arabia Saudí, se refirió a su acercamiento al país en los últimos años y a la posibilidad de resolver las diferencias aún existentes entre ambas naciones diciendo: “Nuestra posición hoy en día en esta fase no significa que hayamos resuelto todas las diferencias que han existido entre nuestros países durante décadas pero esperamos poder abordarlas plenamente en los próximos años”.

Las relaciones con Israel han sido durante mucho tiempo materia vetada en los Estados árabes. A raíz de la creación de Israel en 1948 y del consiguiente desplazamiento de cientos de miles de refugiados palestinos, los gobiernos de Oriente Próximo han venido manteniendo una posición pública hostil hacia Israel acorde con lo que ha sido una constante popular durante años. Aunque algunos países, como Egipto bajo la dictadura militar de Sadat, hayan firmado tratados de paz formales con Israel en contra del sentimiento de sus pueblos, la mayoría de los países del Golfo se han abstenido.

En los últimos años, sin embargo, el acercamiento de los líderes del CCG a Israel ha cobrado impulso debido al fenómeno dual de las revueltas árabes y de la creciente influencia de Irán. El año pasado, el príncipe saudí Turki bin Faisal dio un paso sin precedentes al publicar un artículo de opinión en un importante periódico israelí en el que llamaba a la paz entre Israel y los países del CCG, así como reclamaba una solución al conflicto entre Israel y Palestina. En los últimos años y como consecuencia de que la administración de Obama haya priorizado la distensión con Irán, se han hecho públicos informes que desvelan la cooperación encubierta en materia de seguridad entre Israel y los Estados del CCG. La web de Middle East Eye ha documentado recientemente la existencia de vuelos regulares secretos entre Abu Dhabi y Tel Aviv a pesar de la manifiesta prohibición de que ciudadanos israelíes entren en Emiratos Árabes Unidos.

En su libro de 2012, After the Sheikhs: The Coming Collapse of the Gulf Monarchies [Después de los jeques: el colapso de las monarquías del Golfo], el profesor de la Universidad de Durham, Chris Davidson, auguraba que los Estados del Golfo seguirán buscando el apoyo de Israel debido a las crecientes presiones externas que se ciernen sobre los Estados del CCG como consecuencia de la convulsión regional. A pesar de describir a los países del CCG como un conjunto de “poblaciones nacionales mayoritariamente anti-israelíes y pro-palestinas”, y de constatar que “la cuestión de Israel y del sionismo sigue provocando un fuerte rechazo”, el libro documenta que en los últimos años se ha intensificado la coordinación económica y política encubierta de los dirigentes del CCG con sus homólogos israelíes.

Sin embargo, hay indicios de que incluso en el interior de estos países el sentimiento popular anti-israelí se puede estar transformando. Una encuesta a la opinión pública saudí realizada recientemente por estudiantes del Centro Interdisciplinario de Herzliya, una universidad israelí, halló que era minoría la población saudí que consideraba a Israel como una amenaza importante para su país, y citaba en cambio a Irán o al naciente Estado Islámico como sus preocupaciones primeras. “Lo que pensamos aquí en Israel acerca de los saudíes no es exactamente lo que son”, apunta Alex Mintz, del Centro de Herziliya y supervisor de las encuestas. “Damos por supuesto que sabemos lo que piensa la gente en Irán, en Gaza o en Arabia Saudí, [pero] no he hablado con nadie que piense que los saudíes dirían, con un margen de 3 a 1, que temen más a Irán que a Israel; nadie predijo nada parecido”.

Dado que el gobierno de Obama pretende concluir un polémico acuerdo nuclear con Irán el mes que viene, es previsible que la coordinación estratégica entre los Estados árabes del Golfo e Israel –aliados tradicionales de Estados Unidos y coaligados en su oposición al acuerdo– siga aumentando. La decisión de que fueran ex funcionarios de alto nivel, en su calidad de representantes de los intereses del Golfo y de los intereses de Israel respectivamente, quienes hicieran pública su cooperación no es más que la última señal del brío que está cobrando esta alianza en expansión. Teniendo en cuenta que esta relación prospera teniendo como telón de fondo el ininterrumpido conflicto palestino-israelí y el ascenso de los partidos políticos de extrema derecha dentro del propio Israel, parece evidente que los dirigentes del CCG, tras la primavera árabe, han decidido situar sus estrechos intereses políticos por encima de cualquier principio públicamente declarado sobre la estabilidad regional.

Fuente: https://firstlook.org/theintercept/2015/06/05/israel-gcc-alliance-shall-named
Traducción para Rebelión de Loles Oliván

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