Logran en Cuba la cura del 80 por ciento de niños con leucemia

Alrededor del 80 por ciento de los niños cubanos con leucemia han sido curados de ese tipo de cáncer, el más frecuente en la infancia a nivel internacional, aseveró el doctor Sergio Machín, especialista de II Grado en Hematología y jefe de la clínica pediátrica del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), indicador comparable con los de naciones desarrolladas.

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Aclaró el Doctor que la leucemia linfoide aguda (LLA) es la dolencia maligna más común en ese grupo etario y la primera que se trató con un protocolo integrado por 14 países, incluida Cuba. Destacó que ello forma parte de un estudio internacional formado por expertos de diferentes partes del mundo. Entre los países de América Latina se encuentran también Argentina, Chile y Uruguay, junto a los de otros continentes, fundamentalmente de Europa.

La red cubana para el tratamiento de enfermedades hematológicas malignas en niños está distribuida en siete instituciones en el país, dos de ellas en La Habana y una en Pinar del Río, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, informó la prensa local desde La Habana.

Existen varios tipos de leucemia pero se dividen en dos grandes grupos, linfoides y no linfoides, la primera también llamada leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más frecuente en el niño, advirtió el galeno.

Anualmente se diagnostican alrededor de 70 casos con leucemia en Cuba, y de ellas el 75 por ciento son linfoblásticas, y todas con posibilidades de tratamiento con cura de la enfermedad, recalcó. El doctor Machín dijo que la linfoide aguda tiene de un 70 a un 80 por ciento de posibilidades de curación, pues los niños logran llegar a adultos con una vida normal, acotó.

La leucemia resulta una enfermedad maligna, en la cual existe una proliferación no controlada de algún tipo de células en la médula ósea que afecta la producción normal de la sangre y por tanto la de glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas. Ese padecimiento no es contagioso, ni se hereda, pero sí existe predisposición genética a las enfermedades malignas, concluyó.