Mapa interactivo muestra el absurdo de la desconexión cubana a cabes submarinos

http://submarine-cable-map-2013.telegeography.com
Norelys Morales Aguilera.- Una empresa estadounidense ha elaborado un mapa interactivo que revela la oculta maraña de cables de fibra óptica que cruzan los océanos con el fin de mantenernos comunicados.

Elaborado por TeleGeography, este mapa refleja la tenacidad del ser humano en su ruta hacia el progreso, que le permite superar una gran cantidad de dificultades técnicas, informa Rusia Today.

También el mapa muestra la cantidad de cables y la cercanía a Cuba sin que esta pueda acceder a ellos.

Un país sin cables submarinos no tiene suficiente capacidad para las comunicaciones internacionales, pues son la estructura básica de transporte de datos entre continentes y permiten una conectividad a Internet más rápida, de mayor calidad y entre un 15 y un 25 por ciento más barata, que la realizada a través del satélite.

Estados Unidos ha negado a Cuba el derecho a tirar un lazo hacia alguno de los tantos cables que bordean el archipiélago. Uno de estos, el de Cancún-Miami, pasa a no más de 32 kilómetros del malecón habanero y acoplarse al mismo costaría apenas medio millón de dólares. Pero las compañías que han solicitado el acople recibieron la negativa del Departamento de Estado.

Tapiada esa sencilla solución, para Cuba no hubo más alternativa que internacionalizar sus comunicaciones dependiendo únicamente del carísimo y menos confiable acceso satelital en 1996. Hasta que fruto de la solidaridad, nació el proyecto de unir la Isla a Venezuela y beneficiar al Caribe, con un costo de unos 63,4 millones de dólares más los gastos del soporte para el servicio en la Isla.

Si bien los satélites han permitido mejorar las comunicaciones, la base del intercambio mundial de datos, tanto por telefonía como por Internet, siguen siendo los cables submarinos.

Según los responsables del mapeo de TeleGeography, el primer cable submarino fue instalado en 1852 entre el Reino Unido y Francia, seguido del cable que se instaló de orilla a orilla del Atlántico para poner en contacto a Canadá e Irlanda en 1886.