Venezuela, no hay que pegarse un tiro para saber que la pistola está cargada [+video]

Norelys Morales Aguilera.- En algún lugar he leído la anterior frase que invita a reflexionar, en este caso por parte de los venezolanos y la comunidad internacional, por la desestimación y sorna con que la derecha de ese país y sus aliados han reaccionado frente a las denuncias y pruebas que las autoridades vienen presentando sobre plan de magnicidio contra Nicolás Maduro o en su lugar Diosdado Cabello.

Sin embargo, las noticias que llegan de Venezuela revelan que fueron detenidos dos colombianos a los que acusa de integrar una banda de sicarios contratados para atentar contra la vida del presidente Nicolás Maduro.

El ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, aseguró en rueda de prensa que los detenidos, Víctor Gueche Mosquera y Erik Huertas Ríos, de 22 y 18 años, son la avanzadilla de un grupo de diez sicarios que planeaban matar al presidente.

Los detenidos ingresaron al país sudamericano el pasado 13 de agosto por la localidad de San Antonio del Táchira y fueron aprehendidos dos días más tarde en un hotel de la carretera Panamericana (Caracas-Aragua).

Les ocuparon en el operativo dos bolsos negros que contenían un par de fusiles con miras lásers, municiones, 10 uniformes con insignias del Ejército venezolano y una fotografía de sus objetivos.

Rodríguez Torres señaló que el jefe de los detenidos sería un ciudadano nombrado Alejandro Caicedo Alfonso, alias David, quien estaría enlazado con un sujeto prisionero en Colombia.

También aclaró que esta información da continuidad a las denuncias hechas por las autoridades venezolanas en julio último, como resultado de la operación de seguridad denominada Carpeta Amarilla.

Se supo entonces que la mencionada operación es orquestada desde Miami, Colombia y Costa Rica e involucra al exmandatario Álvaro Uribe, al político hondureño Roberto Micheletti y a Luis Posada Carriles, exagente cubano de la CIA.

No sé si la derecha venezolana se pegue un tiro, pero lo que nadie duda es que quieren que como prueba les ofrezcan un muerto. Confiamos en que las autoridades y su pueblo no se lo concedan.