Cibermercenaria pone en duda denuncias y los de la OEA emplean sus argumentos.

Norelys Morales Aguilera



Debiera proponerse premio para Yoani Sánchez en virtud de fundamentar absurdas violaciones de derechos fundamentales en la Isla y construir ordenadores de alta calidad.

Yoani, la cibermercenaria, está en la cúspide de la fama. Ya no necesita ser creíble.

La prensa internacional acreditada en la Feria Internacional de Turismo de Cuba (Fitcuba 09), pudo cruzarse con ella durante un almuerzo en el hotel Parque Central de La Habana.

Con total tranquilidad estaba sentada en el salón del recibidor con su ordenador portátil y conectada a la red Wi Fi del hotel.

Guillermo Nova de laRepublica.es confirma que se expuso ante los más de 180 periodistas acreditados, sin que nadie de la Seguridad del Estado la molestara, ni sufrió acto alguno de repudio, algo que ella denuncia padecer continuamente.

Solo los avispados corresponsales se dieron cuenta de que allí “trabajaba” Yoani Sánchez. Sería muy escandaloso que se le viera entrar y salir de la Oficina de Intereses (SINA).

La sorpresa y la desilusión fue grande entre algunos profesionales extranjeros cuyos periódicos les pagan por sus colaboraciones, y se sintieron engañados por sus quejas y lamentos ante la dificultad de acceso a Internet, llegando incluso a cuestionarse la veracidad de sus escritos.

Pero, la han premiado y vuelto a premiar haciendo periodismo ciudadano. Se debiera suponer que quien hace periodismo ciudadano está dónde y cómo vive su pueblo, que en parte alguna del mundo es en un hotel de categoría.

No escribe para los cubanos sino para sus patrones que necesitan un clima virtual de terror y dictadura en la Isla, a costa de fabular el Plan Bush con mentiras sazonadas. Tal como la comparsa burlesca de una Zoe Valdés o un Hernández Busto, por citar mercenarios vinculados a terroristas.

Estos cibermercenarios son útiles para informitos como el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA donde se califica a Cuba de un país donde “no son respetados estos derechos fundamentales.”

Solo recordar que después del tironcito de orejas que debieron darle sus patrones, por la pifia de incitar a la violencia, pidió “humildemente” a las autoridades cubanas que se suspendieran los actos por el primero de Mayo.

Era claro que el cacerolazo iba a ser un banderazo, como fue el Primero de Mayo.

Ya le crearon la fachada de líder, concede entrevistas y nos hace el cuento de que sabe más de informática que de letras.

Experta en catarro, según confesión suya, -entre sus muchas dotes- y eso podría haber contagiado a gran cantidad de compatriotas, pero el contagio fue de otro tipo.

En virtud de ello propongo que a sus muchos premios sume el de “revelación de la informática” y haga salir de la crisis a algunos productores de computadoras portátiles y a los de la OEA del atolladero de evaluar a un país que no es miembro de la misma.

Foto: laRepublica.es

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