Mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez se reunía en Moscú con Vladímir Putin y Serguéi Lavrov —con la cooperación y la ayuda a la isla sobre la mesa—, desde Washington emergía otra historia.
El medio Axios aseguró que existirían contactos entre Estados Unidos y Cuba, incluso a través de figuras cercanas al liderazgo histórico. Declaraciones de Donald Trump reforzaron esa versión, pese a que La Habana la ha negado de forma reiterada.
Desde la perspectiva cubana, el patrón es conocido: filtraciones que funcionan como globo de ensayo para medir reacciones sin asumir compromisos oficiales.
Lo verificable ocurrió en Moscú. Rusia reiteró su respaldo a la soberanía y la seguridad de Cuba, y La Habana agradeció el apoyo frente al bloqueo y al cerco energético, con la intención de profundizar la cooperación en todos los sectores.
El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón, calificó de “especulación” los reportes sobre supuestos contactos bilaterales y subrayó que la posición cubana se basa en hechos públicos y verificables.
Entre titulares y señales políticas, el contraste es evidente: ruido informativo desde Washington y mensajes concretos desde Moscú.
Así están las cosas.
Soy Norelys Morales Aguilera.
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