Lo que se sabe es que la guardia presidencial quedó aislada y no llegaron refuerzos, pero se batieron en desigual combate.
La lealtad al cumplimiento del deber y la determinación con la que fue defendido Maduro y su esposa, obligó al protector de pedófilos Donald Trump a expresar la única verdad que ha dicho en estos días, después del aciago 3 de enero del 2026.: “...son muy duros, son buenos soldados”.
Trump, Rubio y el resto de los cuatreros imperiales saben de manipulación y mentiras, pero ignoran cómo leer la historia de Cuba y cómo en luchas desiguales se forjó la nación, desde que la Isla contaba con apenas un millón de habitantes, muchos esclavos, y derrotaron al mayor ejército colonial de España en las Américas.
De pensamiento y de acción se hizo la patria cubana, incluso con períodos de desanimo y confusión como cuando Estados Unidos escamoteó la victoria nacional e intervinieron en el territorio cubano, ante la constatación de la derrota del colonialismo español. Recordar la voladura del Maine como pretexto para apoderarse de la Isla,
Los desmanes de Estados Unidos adueñándose de la economía y territorio como Guantánamo para una ilegal base militar, que aún perdura, dictadores locales (G. Machado, F. Batista) y haber convertido a Cuba en un garito, no dejaron más opción que nuevamente la lucha insurreccional.
La Revolución con Fidel Castro y un pueblo masivamente apoyando desde todos los rincones de la Isla, configuraron un escenario, inédito en América Latina. Ataques, amenazas, bloqueo, guerra bacteriológica, terrorismo y atentados de todo tipo, hicieron que se desarrollara progresivamente la doctrina militar cubana, que incluye el internacionalismo desinteresado que exhibe Cuba. Es decir, la guerra de todo e pueblo. No saben qué es ni cómo se prepara un país, con un gobierno revolucionario firme, inclaudicable.
Los sucesos de estos primeros días de 2026 son lecciones e indicativos inequívocas que bien se leen en la tierra cubana.
Estados Unidos, sus cipayos regionales, los actores de campañas mediáticas, guerra psicológica y bloqueo, sirven a la causa de "hacer caer a la Isla" por hambre y desesperación. Pero solo hay una gran constatación: perdieron, son perdedores en toda la línea. No lo pueden ocultar.
Las noticias que salen de la Isla, aunque las tergiversen con poderosos recursos, indican que cada quien está en su sitio, Con gracejo se conjetura entre civiles y militares.
Hoy toca honrar a los caídos en una de esas demostraciones que los cubanos saben ofrendar.
Ante ellos, solo ante ellos "inclinaríamos nuestra frente" como aseverara Camilo Cienfuegos en su día.
Nos acompaña la santísima Virgen de la Caridad del Cobre, la virgen mambisa, nuestros Orishas, la sangre generosa que guarda la tierra cubana. Porque al decir de J. Lezama Lima, "como en los evangelios, llevamos un tesoro en un vaso de barro".
Y, si queda algún distraído de cualquier signo, se le recuerda que en Cuba la orden de de combate siempre está dada.
¡Honor y Gloria a los caídos!

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