Con Cuba, la solidaridad activa desde México


Norelys Morales Aguilera.- El centro de la capital de México sería el escenario para comprobar que la solidaridad es un sentimiento activo y creador, noble y tierno, como sucedió en el VI Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba.
Concurrieron mil delegados de una treintena de países latinoamericanos en torno a fechas simbólicas entre el 6 y 9 de octubre.
La apertura, estuvo dedicada a rendir homenaje a las víctimas del criminal sabotaje contra una nave de Cubana de Aviación, ocurrido frente a las costas de Barbados en 1976, suceso en el cual fallecieron las 73 personas a bordo y aún permanece impune.
La segunda jornada coincidía con el día en que René González, uno de los cinco antiterroristas prisioneros en Estados Unidos cumplió su pena de internamiento. El ocho de octubre, la jornada fue dedicada a Ernesto Che Guevara, con una velada, y el día final fueron promulgados los documentos del encuentro, que concluyó con una gran marcha y un concierto.
"Nada es más importante que Cuba" dijo Pedro Geler, un mexicano solidario con la Isla. Y, de lleno una pregunta ¿por qué y hasta dónde?
Una certeza recorría los contactos y razonamientos de los delegados: la resistencia y el haber sabido sobrevivir y continuar un proyecto social profundamente humano que desata la furia del capital transnacional encabezado por Estados Unidos por ser una vía, una alternativa, un camino que los latinoamericanos aprecian en su justa medida. De ahí, esa generosidad de defender la obra de los cubanos.
EL ODIO VISCERAL DEL CAPITAL CONTRA CUBA
Un momento singular representó la exposición que hizo a los delegados el Presidente de la Asamblea Nacional de Poder Popular, Ricardo Alarcón de Quesada, un cubano admirado y respetado en la Isla.
De sus palabras podía inferirse ese odio no disimulado del gobierno de Estados Unidos a la independencia de Cuba. De ello da cuenta el juicio a los cinco cubanos antiterroristas René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero que fueron apresados en Miami en 1998 y sentenciados en 2001 con penas desde 15 años de prisión hasta dos cadenas perpetuas más 15 años, por monitorear a grupos terroristas anticubanos del sur del estado de Florida.
Las batallas cubanas se vuelven semillas por estas tierras. Alarcón elocuente llegó a denunciar: René, el primero de los cinco, que sale de prisión continua cautivo. Si este hombre fue a Estados Unidos a monitorear la labor de los terroristas, la absurdidad política lo condena a seguir en ese país, a riesgo de su vida y alejado de grupos terroristas tal y como reconocen sus victimarios que viven en Miami. Estados Unidos responderá por la integridad física de René González.
El juicio y las condenas a los cinco son políticos y hasta sientan precedentes jurídicos en EE.UU., pero, en una perfidia adicional el gobierno norteamericano se niega a entregar las imágenes satelitales del derribo de dos avionetas en aguas jurisdiccionales cubanas que echarían por tierra el montaje judicial de dos cadenas perpetuas, una vida, para Gerardo Hernández.
Los concurrentes repudiaron "la violación de las más elementales normas éticas y principios jurídicos con que la mafia cubanonorteamericana, el sistema judicial y el gobierno de los Estados Unidos han manipulado sus procesos legales, quebrantando abiertamente los postulados de la propia Constitución norteamericana".
Los activistas de solidaridad con Cuba demandaron al gobierno de Estados Unidos que juzgue y castigue a los terroristas que residen en su territorio, informó Xinhua.
En el caso específico de Luis Posada Carriles, autor de actos criminales como la voladura de una nave de la aerolínea Cubana de Aviación en pleno vuelo que costó la vida a 73 personas, los activistas apoyan la demanda de extradición presentada por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.
Entre otros aspectos, los firmantes de la Declaración final de México exigieron la devolución al pueblo cubano del territorio ilegalmente ocupado por los Estados Unidos en Guantánamo, enclave utilizado como centro de torturas y cárceles contra prisioneros extranjeros, así como poner fin a la Ley de Ajuste Cubano, la cual obliga y estimula las salidas ilegales de cubanos hacia territorio estadounidense.
Los delegados cubanos agradecían la solidaridad, también allí y en adelante todos crecen. [Especial para Cubahora.cu]


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