Mostrando las entradas con la etiqueta promesas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta promesas. Mostrar todas las entradas

Obama: última chance

Atilio Borón.─ Mírate al espejo y pregúntate que has hecho desde ese cargo que has detentado los últimos ocho años, el más poderoso del mundo. Se entiende que hayas encanecido rápidamente, porque la verdad es que has sido la gran decepción de los últimos tiempos. Siempre pensé que la “Obamamanía” que se desató con tu elección era una soberana estupidez, producto del colonialismo mental que afecta a intelectuales, académicos, comunicadores sociales y políticos de casi todo el mundo. Pero nunca llegué a pensar que en la Casa Blanca te iría tan mal. Tus reformas (la financiera, de la salud, la migratoria, para hablar de las principales) fueron una tras otra un fracaso. No sólo por culpa de los homínidos que pueblan el Congreso de Estados Unidos sino porque, como gobernante, careciste de las agallas para pelear por lo que creías era justo.

Los engaños de Obama

Esteban Morales.─ Obama está concluyendo  su  Administración. Pero no parece que su despedida  dejará un legado presidencial como podíamos esperar después del 17 de diciembre del 2014, cuando el  Presidente declaró valientemente,  que la política seguida con Cuba había sido un fracaso y que era Estados Unidos quien había resultado aislado con tal política. También dijo que no era posible continuar haciendo todo de modo igual y esperar resultados diferentes. Lo que indica tempranamente, que Obama, con Cuba, nunca se propuso cambiar la estrategia de política,  sino,  si acaso, solo los métodos y sus mecanismos de instrumentación.

Es lógico pensar, que cuando Barack Obama hizo sus declaraciones del 17 D, ya había pensado las alternativas a seguir.  Lo contrario sería  imaginar erróneamente  que se nos presentaría como un derrotado y arrepentido. Renunciando a sus intereses imperiales.

Guantánamo: lo que ocultan las promesas no cumplidas por Obama

Silvina Romano.-- El gobierno de Obama presentó un plan al Pentágono para el cierre de la cárcel de Guantánamo, donde se encuentran 91 “terroristas” y que en su momento de mayor ocupación albergó a 779 prisioneros. La propuesta es enviar a los detenidos que tienen el visto bueno de Defensa para ser puestos en libertad a terceros países y trasladar al resto a alguna prisión dentro de Estados Unidos (cárceles que se encuentran en Carolina del Sur, Kansas y Colorado). Esto último cuenta con la desaprobación del Congreso desde hace tiempo. De modo que las opciones son las siguientes: 1) que el Congreso revoque la ley de defensa del 2010 en la que se prohíbe el traslado de los prisioneros de Guantánamo a EEUU; 2) que Obama traslade a los prisioneros apelando al poder que le da la Constitución, si logra reducir el número de detenidos a aquellos que no podrían ser trasladados, es decir, algo así como 40 hombres; 3) dejar la cárcel en funcionamiento a ver qué decide el nuevo presidente[1].

La lección de Evo


Atilio Boron

Una semana atrás celebrábamos el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay. Hoy tenemos renovadas -y también más profundas razones- para festejar la notable victoria de Evo Morales. Tal como lo señalara el analista político boliviano Hugo Moldiz Mercado, el rotundo veredicto de las urnas marca al menos tres hitos importantísimos en la historia de Bolivia:
(a) es el primer presidente democráticamente reelecto en dos términos sucesivos;
(b) es el primero, además, en mejorar el porcentaje de votos con que fue electo la primera vez (53.7 %); y,
(c) es el primero en obtener una abrumadora representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Además, cuando salgan los escrutinios definitivos –no disponible al momento de escribir estas líneas- tal vez haya concretado la obtención de los dos tercios en el Senado, lo que le permitiría nombrar autoridades judiciales y aplicar la nueva Constitución sin oposición. Todo esto convierte a Evo Morales, desde el punto de vista institucional, en el presidente más poderoso en la convulsionada historia de Bolivia.

Obviamente, esto no le va a impedir al Departamento de Estado reiterar sus conocidas críticas acerca de la “defectuosa calidad institucional” de la democracia boliviana, el “populismo” de Evo y la necesidad de mejorar el funcionamiento político del país para garantizar la voluntad popular, como por ejemplo se hace en Colombia, donde unos 70 parlamentarios del uribismo han sido investigados por la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía por sus supuestos vínculos con los paramilitares, y 30 de ellos enviados a la cárcel con sentencia firme por ese motivo.

El desempeño electoral del líder boliviano es impresionante: triunfo arrollador en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, Julio del 2006, que sentaría las bases institucionales del futuro Estado Plurinacional; otra aplastante victoria en Agosto del 2008 (67 %) en el Referendo Revocatorio forzado por el Senado, controlado por la oposición, con el abierto propósito de derrocarlo; en Enero de 2009 el 62 % de los votantes aprobó la nueva Constitución Política del Estado. ¿Qué hay detrás de esta impresionante máquina de ganar elecciones, indestructible pese al desgaste de cuatro años de gestión, los obstáculos interpuestos por la Corte Nacional Electoral, la hostilidad de Estados Unidos, campañas de desabastecimiento, intentonas de golpes de estado, amenazas separatistas y planes de magnicidio?

Lo que hay es un gobierno que ha cumplido con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarrolló una activa política social: Bono Juancito Pinto, que llega a más de un millón de niños, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 años que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas; que erradicó el analfabetismo aplicando la metodología cubana del programa “Yo Sí Puedo” que permitió alfabetizar a más de un millón y medio de personas, por lo que el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declaró a ese país territorio libre de analfabetismo. El solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela también permitió la construcción de numerosos hospitales y centros médicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operación Milagro.

Importantes avances se registraron también en materia de reforma agraria, la recuperación de las riquezas básicas (hidrocarburos) y el manejo de la macroeconomía, lo que le ha permitido a Bolivia, por primera vez en la historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dólares y una situación de bonanza fiscal que, unida a la colaboración de Venezuela en el marco del ALBA, le permitió a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social.

Por supuesto, quedan muchas asignaturas pendientes. Pero todo lo anterior sumado a la permanente preocupación de Evo por concientizar, movilizar, organizar a su base social -haciendo a un lado los desprestigiados aparatos burocráticos que, al igual que en la Argentina, no movilizan a nadie- hizo posible su rotundo triunfo. Convendría tomar nota de esta lección.

Fuente: Página/12

votar