Norelys Morales Aguilera.- En el Día Internacional de Nelson Mandela cuando más de un centenar de países conmemoran la fecha en homenaje a los casi 70 años de activismo antirracista del Premio Nobel por la Paz sudafricano, podría estremecerse en sus cenizas y pedir como Diógenes de Sinope: “Busco un hombre honesto.”.
Pero, ese hombre honesto que seguramente hallemos no será el otro premiado por la Academia sueca para hacer la guerra, Barack Obama, discursando como el nuevo Imperator dando las órdenes respectivas a los partidos políticos en los que se han convertido los medios para un mundo que atónito se pregunta dónde está la humanidad entera y sus valores.
