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Foto del día: Decepción e impotencia de la derecha por Victoria de Venezuela
Sí, triste vaticinio para la derecha fascista venezolana e internacional. Venció Venezuela con la democracia y la paz. Nicolás Maduro es el presidente electo. Se quedaron con las ganas. Pero, la batalla venezolana continúa. La imagen corresponde al buscador Yahoo.
Vea como María Corina Machado cava su tumba política [+ video]
Durante la marcha opositora del pasado 8 de junio de 2014 el equipo de TVSP acudió a la concentración convocada por Voluntad Popular y María Corina Machado. Entre las entrevistadas destaca una joven que se queja de todo lo que tuvo que padecer durante las guarimbas, incluso durmiendo sobre cartones y pidiendo dinero para comer, mientras Machado y otros dirigían la violencia desde la comodidad de sus casas. Transmitido en Zurda Konducta, programa de VTV
Cumbre Celac-UE tuvo virtudes, pero también decepcionó
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó hoy que la cumbre Celac-Unión Europea realizada en Chile este fin de semana tuvo virtudes por una parte, pero por la otra decepcionó.
En declaraciones a medios noticiosos de Cuba,según PL, Rodríguez precisó que la I cumbre de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la UE abordó de manera importante dos aspectos esenciales.
El primero de ellos, precisó, fue el tema del cambio climático, en el que las naciones de Europa aceptaron el compromiso de transferir recursos financieros y materiales para asistir a los países latinoamericanos, y especialmente a los caribeños, en materia de adaptación y de mitigación.
Y el segundo, la condena a la Ley Helms-Burton, al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, y a su aplicación extraterritorial.
"Tiene un párrafo que menciona y condena a la Ley Helms-Burton por su nombre", señaló el titular.
Sin embargo, el canciller cubano aseguró que la cumbre fue decepcionante.
"El gobierno chileno ha hablado por ejemplo de una alianza estratégica. Ustedes recuerdan que yo comenté que en el 99 hablaban de asociación estratégica, moderadamente, algunos gobiernos, de los más optimistas, habían hablado de una alianza estratégica para el desarrollo", subrayó.
De acuerdo con el jefe de la diplomacia cubana, esa alianza de la que se habló en los discursos, y que aparece en los documentos, solamente está en los sueños, no en la realidad.
"No somos lo mismo, somos de naturaleza diferente, tenemos grandes diferencias, tenemos intereses opuestos en muchos terrenos, como por ejemplo en el terreno de los inmigrantes", apostilló.
Rodríguez dijo sentirse pesimista sobre la posibilidad o el milagro de que haya una asociación estratégica, o se eliminen las barreras al desarrollo en América Latina, que significan las políticas económicas de la UE.
"Dejo a la Unión Europea el beneficio de la duda, de que saque de esta cumbre la impresión de que si empieza a mirar a América Latina y el Caribe como necesita mirarla por la crisis del euro y la crisis de la zona económica europea, con una mirada respetuosa, de iguales, y no como viejas colonias, habrá una oportunidad", comentó el canciller.
En respuesta a preguntas de los periodistas, se refirió a la falta de acceso de los medios de comunicación a lo que ocurría en las sesiones de la cumbre, ya que solo fueron transmitidas tres intervenciones.
"Lo único que se sabe es lo que dijeron el presidente del Consejo Europeo, el presidente de la Comisión Europea, y el presidente de la República de Chile, en la apertura y en la clausura. Todo lo demás que se sabe son versiones que han dado diplomáticos, etcétera, porque ha sido una cumbre realizada casi en secreto".
El ministro cubano también habló de la I Cumbre de la Celac, cuyas sesiones comenzaron esta tarde, y que concluirá mañana, jornada en la que la isla recibirá de manos de Chile la presidencia pro témpore del mecanismo integrador.
"Esta sí es una cumbre unitaria, esta sí es una cumbre que refleja voluntades comunes, un espacio común, diverso pero unitario, va a tratar temas muy importantes", manifestó.
Rodríguez dijo sentirse satisfecho con los borradores de los documentos que deberán aprobar los presidentes, y aseguró que se está avanzando y entrando en una etapa promisoria de consolidación de la organización.
"Esta cumbre es una cumbre democrática, las cámaras podrán estar en el debate de los presidentes", enfatizó.
En declaraciones a medios noticiosos de Cuba,según PL, Rodríguez precisó que la I cumbre de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la UE abordó de manera importante dos aspectos esenciales.
El primero de ellos, precisó, fue el tema del cambio climático, en el que las naciones de Europa aceptaron el compromiso de transferir recursos financieros y materiales para asistir a los países latinoamericanos, y especialmente a los caribeños, en materia de adaptación y de mitigación.
Y el segundo, la condena a la Ley Helms-Burton, al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, y a su aplicación extraterritorial.
"Tiene un párrafo que menciona y condena a la Ley Helms-Burton por su nombre", señaló el titular.
Sin embargo, el canciller cubano aseguró que la cumbre fue decepcionante.
"El gobierno chileno ha hablado por ejemplo de una alianza estratégica. Ustedes recuerdan que yo comenté que en el 99 hablaban de asociación estratégica, moderadamente, algunos gobiernos, de los más optimistas, habían hablado de una alianza estratégica para el desarrollo", subrayó.
De acuerdo con el jefe de la diplomacia cubana, esa alianza de la que se habló en los discursos, y que aparece en los documentos, solamente está en los sueños, no en la realidad.
"No somos lo mismo, somos de naturaleza diferente, tenemos grandes diferencias, tenemos intereses opuestos en muchos terrenos, como por ejemplo en el terreno de los inmigrantes", apostilló.
Rodríguez dijo sentirse pesimista sobre la posibilidad o el milagro de que haya una asociación estratégica, o se eliminen las barreras al desarrollo en América Latina, que significan las políticas económicas de la UE.
"Dejo a la Unión Europea el beneficio de la duda, de que saque de esta cumbre la impresión de que si empieza a mirar a América Latina y el Caribe como necesita mirarla por la crisis del euro y la crisis de la zona económica europea, con una mirada respetuosa, de iguales, y no como viejas colonias, habrá una oportunidad", comentó el canciller.
En respuesta a preguntas de los periodistas, se refirió a la falta de acceso de los medios de comunicación a lo que ocurría en las sesiones de la cumbre, ya que solo fueron transmitidas tres intervenciones.
"Lo único que se sabe es lo que dijeron el presidente del Consejo Europeo, el presidente de la Comisión Europea, y el presidente de la República de Chile, en la apertura y en la clausura. Todo lo demás que se sabe son versiones que han dado diplomáticos, etcétera, porque ha sido una cumbre realizada casi en secreto".
El ministro cubano también habló de la I Cumbre de la Celac, cuyas sesiones comenzaron esta tarde, y que concluirá mañana, jornada en la que la isla recibirá de manos de Chile la presidencia pro témpore del mecanismo integrador.
"Esta sí es una cumbre unitaria, esta sí es una cumbre que refleja voluntades comunes, un espacio común, diverso pero unitario, va a tratar temas muy importantes", manifestó.
Rodríguez dijo sentirse satisfecho con los borradores de los documentos que deberán aprobar los presidentes, y aseguró que se está avanzando y entrando en una etapa promisoria de consolidación de la organización.
"Esta cumbre es una cumbre democrática, las cámaras podrán estar en el debate de los presidentes", enfatizó.
Obama, la gran oportunidad desperdiciada.

Este artículo de Naomi Klein merece una buena traducción al español. Pero, los argumentos de la autora al respecto de Copenhague y Obama son tan directos y abrumadores que dejo a los lectores la introducción con traducción libre al español y el original en inglés.
Contrariamente a innumerables informes, la debacle en Copenhague no fue culpa de todos. Eso no sucedió porque los seres humanos son incapaces de no ponerse de acuerdo, o serían inherentemente auto-destructivos. Tampoco era todo era culpa de China, o culpa de las Naciones Unidas.
Hay muchas culpas que repartir, pero había un país que poseía el poder para cambiar el juego. No hizo uso de ella... La UE, Japón, China y la India habían indicado que estaban dispuestos a aumentar sus niveles de compromiso, pero solo si los EE.UU. tomaba la iniciativa. En vez de conducir, Obama llegó con objetivos vergonzosamente bajos y los grandes emisores del mundo siguieron la pista de él.
(El "acuerdo" que finalmente se estrelló a través no era más que un pacto sucio entre los emisores más grandes del mundo: Voy a fingir que estás haciendo algo sobre el cambio climático si pretenden que yo también. Deal? Deal.)
Entiendo todos los argumentos acerca de no prometer lo que no puede entregar, acerca de la disfunción del Senado de los EE.UU., sobre el arte de lo posible… A ningún presidente desde Franklin Delano Roosevelt se le han dado tantas oportunidades para transformar los EE.UU. en algo que no amenaze la estabilidad de la vida en este planeta. Se ha negado a utilizar todas y cada uno de ellas. Echemos un vistazo a los tres grandes.
For Obama, No Opportunity Too Big To Blow
Contrary to countless reports, the debacle in Copenhagen was not everyone's fault. It did not happen because human beings are incapable of agreeing, or are inherently self-destructive. Nor was it all was China's fault, or the fault of the hapless UN.
There's plenty of blame to go around, but there was one country that possessed unique power to change the game. It didn't use it. If Barack Obama had come to Copenhagen with a transformative and inspiring commitment to getting the U.S. economy off fossil fuels, all the other major emitters would have stepped up. The EU, Japan, China and India had all indicated that they were willing to increase their levels of commitment, but only if the U.S. took the lead. Instead of leading, Obama arrived with embarrassingly low targets and the heavy emitters of the world took their cue from him.
(The "deal" that was ultimately rammed through was nothing more than a grubby pact between the world's biggest emitters: I'll pretend that you are doing something about climate change if you pretend that I am too. Deal? Deal.)
I understand all the arguments about not promising what he can't deliver, about the dysfunction of the U.S. Senate, about the art of the possible. But spare me the lecture about how little power poor Obama has. No President since FDR has been handed as many opportunities to transform the U.S. into something that doesn't threaten the stability of life on this planet. He has refused to use each and every one of them. Let's look at the big three.
Blown Opportunity Number 1: The Stimulus Package
When Obama came to office he had a free hand and a blank check to design a spending package to stimulate the economy. He could have used that power to fashion what many were calling a "Green New Deal"—to build the best public transit systems and smart grids in the world. Instead, he experimented disastrously with reaching across the aisle to Republicans, low-balling the size of the stimulus and blowing much of it on tax cuts. Sure, he spent some money on weatherization, but public transit was inexplicably short changed while highways that perpetuate car culture won big.
Blown Opportunity Number 2: The Auto Bailouts
Speaking of the car culture, when Obama took office he also found himself in charge of two of the big three automakers, and all of the emissions for which they are responsible. A visionary leader committed to the fight against climate chaos would obviously have used that power to dramatically reengineer the failing industry so that its factories could build the infrastructure of the green economy the world desperately needs. Instead Obama saw his role as uninspiring down-sizer in chief, leaving the fundamentals of the industry unchanged.
Blown Opportunity Number 3: The Bank Bailouts
Obama, it's worth remembering, also came to office with the big banks on their knees -- it took real effort not to nationalize them. Once again, if Obama had dared to use the power that was handed to him by history, he could have mandated the banks to provide the loans for factories to be retrofitted and new green infrastructure to be built. Instead he declared that the government shouldn't tell the failed banks how to run their businesses. Green businesses report that it's harder than ever to get a loan.
Imagine if these three huge economic engines—the banks, the auto companies, the stimulus bill—had been harnessed to a common green vision. If that had happened, demand for a complementary energy bill would have been part of a coherent transformative agenda.
Whether the bill had passed or not, by the time Copenhagen had rolled around, the U.S. would already have been well on its way to dramatically cutting emissions, poised to inspire, rather than disappoint, the rest of the world.
There are very few U.S. Presidents who have squandered as many once-in-a-generation opportunities as Barack Obama. More than anyone else, the Copenhagen failure belongs to him.
Research support for Naomi Klein's reporting from Copenhagen was provided by the Investigative Fund at The Nation Institute.
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