Mostrando las entradas con la etiqueta Teología de la Liberación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Teología de la Liberación. Mostrar todas las entradas

La confesión de un crédulo ateo

Koldo Campos Sagaseta.-- Cuando allá por los años sesenta la Teología de la Liberación fue abriéndose espacio en el llamado tercer mundo, tuvo el Vaticano la ocasión de redimir sus pecados, la oportunidad de retomar sus cristianos orígenes, y la posibilidad, en consecuencia, de extender el evangelio y multiplicar su nómina de fieles. Pero ni el Vaticano quiso expiar sus culpas, ni se interesó en variar su curso, ni le preocuparon las secuelas de su torpeza.

Esa Iglesia que, como escribiera Pedro Casaldáliga en su prefacio al libro “Eclesiología” de Fernando Bernabé López (Nano) “creyendo, confesando y cantando el encuentro vivo con el Dios Amor y el programa revolucionario de su Hijo” se ganaba el respeto de las comunidades en la que se integraba compartiendo el pan y el vino, también el hambre y la sed, se acabó convirtiendo en el peor enemigo de Roma.