Norelys Morales Aguilera.─ Mientras los ultraconservadores del sur de la Floridad se mantienen apegados al viejo esquema agresivo, alentado por la "nueva política de Donald Trump", que de nueva no tiene nada, otros sectores de la sociedad norteamericana ven en los intercambios con Cuba nuevas señales para hacerle bien a lo que allí aspiran como democracia mediante otra realidad posible.
Es llamativo que en el momento en que los retrógrados han logrado casi congelar las relaciones y reducir las embajadas en en Washington y La Habana, se ha conseguido presentar en la capital estadounidense un espectáculo sin precedentes, el festival Artes de Cuba: De la Isla al Mundo, muestra de que a veces la concordia y tender puentes da frutos.
