Un resultado científico nacional desmonta un viejo tabú energético y abre una ruta concreta hacia la soberanía en uno de los sectores más sensibles de la economía.
Cuba ha dado un paso decisivo en su estrategia energética al demostrar que su petróleo pesado —históricamente considerado poco viable para la refinación— puede ser procesado mediante tecnología propia, en un contexto marcado por el recrudecimiento del bloqueo y la persecución de combustibles.
El avance, desarrollado por el Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), adscrito a la Unión Cuba Petróleo (CUPET), se basa en un proceso de termoconversión que permite reducir la viscosidad del crudo sin necesidad de utilizar nafta importada, uno de los insumos más afectados por las restricciones externas.
Presentado en la sesión de abril del Consejo Nacional de Innovación (CNI), el resultado fue calificado por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez como la ruptura de un paradigma que limitaba el aprovechamiento de los recursos nacionales.
“Rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar”, afirmó el mandatario.
De limitación estructural a oportunidad estratégica
Durante años, el crudo cubano —de alta densidad, viscosidad y contenido de azufre— fue destinado casi exclusivamente a la generación termoeléctrica, ante la falta de tecnologías propias que permitieran su procesamiento más eficiente.
Hoy, ese escenario comienza a cambiar.
La termoconversión desarrollada por científicos cubanos permite transformar ese recurso en una fuente más versátil de energía, reduciendo su viscosidad mediante calentamiento controlado y abriendo la puerta a su uso en diferentes procesos industriales.
Pero el impacto del avance trasciende lo técnico: significa que el país puede depender menos de insumos importados, sortear restricciones externas y ganar margen de maniobra en su política energética.
Planta piloto: primer paso hacia la escalabilidad
Como parte del proyecto, se instalará una planta piloto en la refinería Sergio Soto, en Cabaiguán, Sancti Spíritus, aprovechando las condiciones técnicas y la experiencia acumulada en el procesamiento de crudo nacional.
Según explicó el ingeniero Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de CUPET, esta fase permitirá validar la ingeniería, obtener datos clave y preparar el camino para escalar la tecnología hacia nuevas instalaciones en puntos estratégicos del país.
El programa incluye además una segunda etapa centrada en el desarrollo de catalizadores a partir de lateritas cubanas, con el objetivo de reducir el contenido de azufre del crudo, otro de los principales desafíos del sector.
Innovación frente a la escasez
En paralelo, especialistas de CUPET han desarrollado soluciones para enfrentar la escasez de nafta, agravada por el bloqueo energético.
En la refinería Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba, se logró procesar un crudo nacional de menor viscosidad para obtener diésel, nafta y fuel comercializable.
Los resultados fueron concretos: producción de diésel apto para perforación, nafta suficiente para 15 días de operaciones en Varadero y fuel evaluado para su uso en generación eléctrica e industria del níquel.
Estas alternativas, construidas desde la innovación interna, reflejan un cambio de enfoque: buscar respuestas dentro del propio sistema científico-productivo del país.
Ciencia aplicada a la soberanía
En sus conclusiones, Díaz-Canel subrayó que este resultado confirma la capacidad de la ciencia cubana para enfrentar desafíos complejos y ofrecer soluciones estratégicas.
“En el país tenemos capacidad de ciencia, de innovación, de abordar problemas complejos y encontrar soluciones para problemas estratégicos”, afirmó.
El mandatario destacó además el papel de los centros de investigación vinculados al sistema empresarial y la necesidad de fortalecer la formación científica en esos espacios.
Más que petróleo: una señal de rumbo
Lo alcanzado no es solo un avance tecnológico. Es una señal política y económica.
En un escenario de fuertes restricciones externas, Cuba demuestra que puede reconvertir sus propias limitaciones en soluciones, apoyándose en la ciencia, la innovación y el conocimiento acumulado.
La posibilidad de refinar su propio crudo pesado marca un punto de inflexión: menos dependencia, más autonomía y una base más sólida para sostener su sistema energético en condiciones adversas.

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