El presidente Nicolás Maduro Moro se dirige a su pueblo desde su secuestro en Estados Unidos.
Pueblo amado de Venezuela.
Hoy me dirijo a ustedes después de uno de los momentos más oscuros y graves que haya vivido nuestra república. No como un hombre libre, sino como un presidente que fue secuestrado por el poder imperial norteamericano, arrancado de su país, de su pueblo.
y de su familia en una acción que viola todas las normas del derecho internacional y la dignidad humana. No fui detenido por tribunales. No fui juzgado por pruebas. Fui secuestrado por la fuerza. Porque cuando no pueden doblegar a un país con sanciones recurren a la violencia. Hoy quiero hablar con la verdad mirándolos a los ojos. Jamás he sido narcotraficante. Jamás he participado en redes criminales. Jamás
en todos mis años de vida pública he tenido una sola condena judicial por corrupción ni siquiera una denuncia en mi contra ni en Venezuela ni en ningún otro país del mundo no existe
una sentencia no existe una prueba firme sólo existe una narrativa construida en laboratorio para justificar la agresión contra una nación soberana como lo han hecho con otras nociones si yo fuera lo que dicen que soy no necesitarían secuestrarme me habrían juzgado con leyes no con bombas me habrían vencido con la verdad no con la fuerza durante décadas he hecho política a la vista del pueblo sometido a elecciones a debates, a críticas y a escrutinio público. He cometido errores como todo ser humano, pero nunca he vendido mi patria, nunca he traficado con su dolor, nunca he usado el poder para enriquecerme a costa del hambre del pueblo.
Hoy Venezuela sufre no por falta de recursos sino por un bloqueo criminal, por miles de sanciones que han golpeado hospitales, alimentos, medicinas y el futuro de nuestros hijos y aún así resistimos.
No hablo desde el odio hablo desde la dignidad. No llamo a la violencia. Nunca he creído en la violencia porque engendra más violencia, llamo a la conciencia y a la paz como siempre lo he hecho.
Paz, paz y más paz. No pido fe ciega en un hombre, pido fe en Venezuela. Este no es un ataque contra Maduro es un ataque contra el derecho de los pueblos a decidir su propio destino, sin ser castigado. A quienes dudan les digo cuestionen, investiguen piensen ,pero no acepten como verdad lo que nace del desprecio, la imposición y la mentira. A quienes me adversan políticamente les extiendo la mano.
Venezuela necesita reconciliación, no exterminio político.
A nuestro pueblo le digo con el corazón, no pierdan la esperanza. Los imperios pasan, los pueblos permanecen. Venezuela no será recordada como una nación que se arrodilló, si no como un pueblo que defendió su dignidad incluso en la adversidad.
Estoy aquí de pie, con la conciencia tranquila, con la verdad como escudo y con la certeza de que ninguna fuerza extranjera podrá secuestrar el alma de Venezuela.
Que Dios proteja a nuestro pueblo, que la verdad se imponga sobre la mentira y que la paz vuelva a ser el camino de nuestra patria.
¡Venceremos!
Nicolás Maduro Moro,
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