La Sputnik

Koldo Campos Sagaseta.- Al principio la ignoraron. Para los grandes medios, la vacuna rusa, simplemente, no existía. Las únicas vacunas eran las nuestras, las que producían esas farmacéuticas serias, europeas o estadounidenses, como la Johnson & Johnson, la Pfizer, la Moderna y la AstraZeneca. Las cuatro se fueron alternando como primera opción tras pequeños percances y retrasos que afectaron a todas, mientras los medios insistían en la profesionalidad y trayectoria de estas irreprochables farmacéuticas.

Más tarde, los medios terminaron por reconocer a la vacuna rusa e, incluso, se atrevieron a citarla ocasionalmente por su nombre aunque lo hicieran, lógicamente, entre gestos de incredulidad, comentarios socarrones o abiertamente despectivos.

Después, cuando la Sputnik ya se distribuía entre una treintena de países americanos, africanos y asiáticos, además de Hungría, Europa hacía sonar sus fanfarrias para anunciar el inicio de la vacunación y ponía nombre y apellidos a la primera persona vacunada en el mundo que, creo recordar, era una señora inglesa. Para los grandes medios, Rusia, China y otros muchos países no forman parte del mundo por lo que da igual que antes de esa señora inglesa ya se hubieran vacunado millones de personas de esos países. 

Y no pasó mucho tiempo, un mes, antes de que comenzaran las farmacéuticas a tener “problemas” de todo tipo que les impedían cumplir sus ya cobrados compromisos con Europa, con lo que se desplomaban los planes de vacuna establecidos que ya no dependían de un contrato firmado sino del calendario de la especulación y la codicia al que se deben las farmacéuticas. La ley de Mercado que rige el capitalismo. Ya lo habíamos visto con las mascarillas. La oferta y la demanda cuando no hay dignidad ni vergüenza. Vacunas al mejor postor. ¿Hay quién dé más?” ¡Adjudicada la remesa de vacunas al Estado de Israel! ¡Marchando un homenaje informativo de los medios al gobierno sionista por ser quien más vacuna en el mundo! El mundo que, por cierto, seguía sin saber nada de rusos y chinos. 

Unas semanas más tarde... y las vacunas que no llegan a Europa o no en la cantidad acordada. Del todos vacunados para la primavera, al vamos a ver si para el verano nos vacunamos, pasando por el me temo que será en diciembre. Los medios hacen saber su enfado y, unos más otros menos, manifiestan contenidos estallidos de cólera de corto alcance contra las farmacéuticas a las que aplaudían con las orejas un telediario antes. 

Ya no solo se habla de la Suptnik, ahora se la menciona casi sin aspavientos, como si fuera una vacuna, y hasta se informa de un acuerdo entre el gobierno alemán y la farmacéutica rusa que a nadie deja indiferente.  Rusia, para terminar de sonrojar a los medios, ofrece cien millones de vacunas. Los medios se muestran capaces de hablar de la Sputnik sin hacer muecas. Ahora se extienden en explicaciones: la que tiene mayor eficacia (92%), la que menos complicaciones tiene en relación a la temperatura a que debe preservarse, la más barata… Ojalá que, además de la Suptnik, se descubra cuanto antes una eficaz vacuna contra los grandes medios.

Tomado de Facebook

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