Cuba, en apuros mas no desesperados

Norelys Morales Aguilera.─ Es incuestionable la habilidad o astucia de los cubanos todos para eludir el cruel e injusto bloqueo, que después de todo no funciona a los intereses de Estados Unidos para un cambio de régimen, luego de haber empleado los más disimiles métodos. Barack Obama lo reconoció a pesar de que destruir a la Revolución Cubana fue su objetivo estratégico.

Vale recordar que en fecha tan temprana como abril de 1960 el Secretario de Estado asistente Lester Mallory, instruía la política a desarrollar por las administraciones norteamericanas para liquidar la Revolución.
“ La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) No existe una oposición política efectiva (…) El único modo efectivo para hacerle perder el apoyo interno (al gobierno) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno es lo que buscan Donald Trump y sus cuatreros en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, sin importar las consecuencias, aunque en su lluvia de mentiras digan que quieren "ayudar al pueblo cubano".

Rápido se entendió el mensaje en la Isla cuando el 16 de junio de 2017, Trump firmó en Miami el “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, que derogó la directiva emitida por Obama el 14 de octubre de 2016, titulada “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”. Estados Unidos retomó la táctica de recrudecimiento del bloqueo y la subversión contra Cuba.

Guerra abierta o encubierta ha sido la trayectoria de seis décadas con un saldo de miles de víctimas. Nadie deberá olvidar ahora mismo que "el bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo el pueblo cubano y califica como acto de genocidio, a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.  Es violatorio de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y constituye un obstáculo para la cooperación internacional.", de acuerdo con la Resolución que Cuba presenta cada año en la Asamblea General de la ONU con el total respaldo de la comunidad de naciones.

Las últimas medidas agresivas contra los cubanos todos perjudican porque incluyen la prohibición de cruceros, las restricciones a las remesas y la luz verde para que las empresas nacionalizadas legalmente demanden al gobierno, aunque sea inaplicable e inaceptable. Por ejemplo en el turismo, la segunda mayor fuente de divisas de Cuba, se espera que caiga un 8,5% este año, lo que afecta al sector estatal y al privado.

Junto con todas las iniciativas draconianas de la administración Trump se irguió la potencialidad nacional frente a la campaña mediática del regreso a lo más crudo de la crisis de los 90 denominado "período especial".

Pero, las condiciones son otras: La inversión extranjera ha ganado terreno. La producción nacional de petróleo se ha triplicado desde 1989, y el sector privado y estatal en el turismo ha mostrado su crecimiento y lo acertado de la apuesta. La banca está en una base más sólida, las comunicaciones han mejorado y las remesas irrigan la economía. La nueva Constitución y las leyes por venir sientan una buena plataforma, detectaba un cronista de Bloomberg junto a los consabidos clichés mediáticos cuando se trata de la Isla.

Sí, que dañan las sanciones de un sancionador no autorizado, pero se sortea el bloqueo en base a la creatividad y un gobierno cada vez más eficaz en cuanto a deshacerse del lastre de la burocracia y otros males internos.

Trump tiene enfrente a un país que no culpa a sus autoridades, sino que sabe que sus grandes males vienen de la mala política del vecino que nos desprecia.

Trump está recibiendo un fracaso anunciado porque aunque Cuba no sea inmune al bloqueo camina como en la sentencia bíblica: "en apuros mas no desesperados" y de ahí dimana la victoria cierta.

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