20/6/16

El capital no cree en los ambientalistas que defienden la vida

Norelys Morales Aguilera.─ El asesinato todavía impune de Berta Cáceres el 3 de marzo de 2016 en La Esperanza, Honduras, revela en su intenso dramatismo que la lucha de los ambientalistas, que se movilizan por la preservación o la administración racional de los recursos naturales, es cada vez más peligroso, en la medida en que la voracidad del capitalismo global pugna por hacerse de tierras, bosques, aguas o minerales.

A Berta fue dedicado el informe publicado este lunes 20 de junio, por la organización no gubernamental (ONG) Global Witness, en el cual se da cuenta de que un total de 185 defensores del medio ambiente fueron asesinados en 2015 en el mundo.

La estadística es más comprensible cuando el documento titulado "En terreno peligroso" ilustra que "En 2015, más de tres personas a la semana murieron asesinadas por defender su tierra, sus bosques y sus ríos frente a industrias destructivas".

Las agencias Efe y Afp dan cuenta del informe, indicando que  de los 185 asesinatos "supone, con mucho, la cifra anual de víctimas mortales más alta jamás registrada, además de un aumento del 59 % respecto a 2014", subraya la ONG.

Según el estudio, "las graves restricciones informativas que existen implican que, sin duda, la cifra real es aún mayor".

El año pasado, los países más riesgosos para los defensores del medio ambiente fueron Brasil, con 50 muertes, y Filipinas, con 33, que representan "cifras nunca vistas en estos países", según los investigadores de Global Witness.

Entre las principales causas de los crímenes figuran la lucha contra proyectos mineros (en 42 casos), de la agroindustria (20), la tala (15) y los proyectos hidroeléctricos (15).

"Cada vez es más común que las comunidades que toman cartas en el asunto se encuentren en el punto de mira de la seguridad privada de las empresas, las fuerzas estatales y un mercado floreciente de asesinos a sueldo", dice el encargado de campañas de Global Witness, Billy Kyte, en un comunicado.

Pero, cuando se ve detenidamente el mapa de los asesinatos por países entre 2010 y 2015 son evidentes las zonas de concentración de grandes recursos naturales en los lugares donde hay más crímenes contra ambientalistas.


El capital transnacional no cree en los ambientalistas que defienden la vida, por lo cual es significativo el informe de Globla Witness, que también aporta serias dudas de los acuerdos al respecto del cambio climático acordado por las Naciones Unidas. 
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